14 septiembre 2008

EL MUNDO SEGUN NANAO SASAKI

Nanao Sasaki (izq)


"En un circulo de un metro de ancho
Te sientas, y oras, y cantas.
En un refugio de diez metros de ancho
Duermes bien, y la lluvia te arrulla una canción de cuna.
En un terreno de cien metros de ancho
Siembras arroz y crías cabras.
En un valle de mil metros de ancho
Recoges leña, agua, y granos silvestres.
En un bosque de diez kilómetros de ancho
Juegas entre zorros, halcones, víboras y mariposas.
En un país montañoso
De cien kilómetros de ancho
Se cuenta que alguien vive con serenidad.
En un círculo de mil kilómetros
Visitas arrecifes de coral en verano
O hielos que flotan en los mares invernales.
En un círculo de diez mil kilómetros
Deambulas por cualquier rincón de la Tierra.
En un círculo de cien mil kilómetros
Nadas en un mar de estrellas fugaces.
En un círculo de un millón de kilómetros
Entre flores esparcidas de mostaza amarilla
Ves la Luna al oriente y el Sol al poniente.
En un círculo de diez mil millones de kilómetros
Saltas fuera del mandala del sistema solar.
En un círculo de diez mil años luz
La galaxia florece resplandeciente en primavera.
En un círculo de mil millones de años luz
Andrómeda se disuelve, pequeña flor de guinda que pierde sus pétalos.
Y ahora, dentro de un círculo de diez mil millones de años luz,
Se desmorona toda noción de tiempo y espacio
Y de nuevo te sientas, y oras, y cantas
Te sientas, y oras, y cantas."

27 mayo 2008

LA SONDA ESPACIAL EMPEZO A OPERAR CON EXITO



Primeras fotos de Marte de la nave Phoenix
Hoy comenzará a cavar con su brazo mecánico y analizará el material obtenido.


Washington. AFP

La sonda Phoenix de la Nasa envió ayer fotos inéditas del Polo Norte de Marte, tras un aterrizaje casi perfecto en el marco de la misión más ambiciosa hasta ahora en busca de señales de posibles formas de vida pasada o presente en el planeta rojo. Las primeras fotos de la sonda dieron el primer pantallazo de las llanuras del Artico del planeta: un desolado paisaje de suelo pedregoso y congelado. Las imágenes también confirmaron que los paneles solares, indispensables para la provisión de energía a la sonda, se habían desplegado correctamente, ya que las baterías de la nave se habrían agotado en unas 30 horas. Las fotos también mostraron que los mástiles de la cámara y estación climática se habían colocado en posición vertical, como estaba planeado.

Los científicos esperan que ese suelo marciano sea rico en agua, al alcance del brazo robótico de la sonda. Tras un viaje de nueve meses desde la Tierra, en el que recorrió 679 millones de kilómetros, la sonda Phoenix aterrizó en un área relativamente plana, según dijo Barry Goldstein, director del proyecto Phoenix en el centro de control de la misión del Jet Propulsion Laboratory (JPL) en Pasadena, California. "Por primera vez en 32 años, y sólo la tercera vez en la historia, un equipo del JPL ha logrado un aterrizaje suave en Marte", dijo en un comunicado el director de la agencia espacial estadounidense, la Nasa, Michael Griffin, calificando este logro de "increíble".

Para hoy está prevista otra tarea clave, que es el uso del brazo robótico de la nave. Este brazo articulado de 2,35 metros de largo está diseñado para cavar en el suelo a una profundidad de hasta medio metro para buscar hielo y calentar muestras para detectar carbón y moléculas de hidrógeno, esenciales para la vida. También tiene una pequeña cámara que tomará imágenes del área circundante y de las muestras que tome el brazo.

Phoenix tiene otra cámara, que la Nasa considera sus "ojos", en la superficie de la sonda, que le permite captar imágenes panorámicas de alta definición. Su calidad ayudará a los científicos en la Tierra a tener visiones en tres dimensiones del trabajo que realiza el brazo robótico. También puede ser girada para tomar imágenes que brinden información sobre las partículas atmosféricas. Phoenix cavará en la superficie marciana durante tres meses. Dado que la región polar de Marte está sujeta a cambios estacionales, los científicos creen que -al igual que en la Tierra- el ártico marciano podría esconder un registro de un clima más cálido y habitable.

"Toda nuestra misión es cavar", dijo Peter Smith, principal investigador de la misión Phoenix, de la Universidad de Arizona. "Creemos que la materia orgánica tiene que haber existido al menos en una época", producto de meteoritos y otros impactos, añadió. La presencia de agua líquida y materia orgánica significaría que fue una "zona habitable", explicó.

09 abril 2008

LA ETERNIDAD Y EL MIEDO A MORIR

por Miguel Grinberg

Una nueva ciencia llamada neuroteología nos dice que Dios no se encuentra en las circunvoluciones perfectas del espacio, la ambigüedad cuántica del átomo o los vaivenes fortuitos de un Big Bang insondable, sino en el chisporroteo eléctrico del cerebro humano. Los neuroteólogos han verificado que durante el estado meditativo profundo denominado atención plena, nuestras neuronas irradian ondas gamma de 40 ciclos por segundo que se entrelazan en lo que comúnmente es denominado experiencia mística. De este modo, el cerebro se ha convertido hoy en una especie de "nuevo planeta" circunvalado por psicoexploradores que denodadamente bucean bajo su superficie dando la espalda a las religiones convencionales.

En otra vereda conceptual, el filósofo francés Michel Onfray ha escrito un "Tratado de ateología" tras leer atentamente los textos sagrados de las tres religiones monoteístas: la Torá, el Corán y la Biblia, y destaca que "tienen en común el odio hacia las mujeres, a la inteligencia y la razón, a los libros, a la carne, a la libertad de cultura". Este pensador ateo propone un pensamiento eminentemente materialista en base a un elogio de todos los ámbitos que le interesan: la ética de la vida, la política, el uso del cuerpo, los relatos amorosos. Afirma que la probidad y el conocimiento del mundo son claves inevitables: "Es necesario trabajar con la realidad y construir a partir de ella". Trabaja en la reconstrucción de mitos guiados por la "pulsión de muerte", es decir, la negación del mundo y la existencia en favor de quimeras y cuentos. Posición que le ha conducido a un ateísmo no cristiano, que no conserva los usos del cristianismo en la vida corriente. Promueve un arte de vivir hedonista orientado hacia la existencia, la cultura de las artes y del conocimiento, la expansión, el placer, el conocimiento de sí mismo y del otro.

Aunque con ánimo crítico, Onfray advierte que la virulencia fundamentalista de los últimos tiempos se debe a que los monoteísmos (como religiones organizadas) han entrado en decadencia irreversible. De sus ruinas estaría surgiendo un nihilismo vagamente deísta que ya impregnaría nuestra sociedad de tal manera, que amenaza con convertirse en la neo-religión del siglo XXI: un hedonismo barato, consumista, anti-solidario y sin anclajes en ningún sistema de valores que no sea la pura justificación del placer/beneficio personal rápido y fácil; en definitiva, el triunfo ideológico del materialismo neoliberal más crudo.

La ofuscación de Onfray, hijo de una Europa agónica, me remite poéticamente al visionario William Blake: "Para ver el mundo en un grano de arena, y el Cielo en una flor silvestre, abarca el infinito en la palma de tu mano y la eternidad en una hora." Eso promuevo en mis meditaciones.

Cotidianamente, lo que llamamos "realidad" es algo mucho más vasto de lo que creemos percibir. Nuestros cinco sentidos convencionales nos brindan apenas detalles específicos pertinentes a la vida de relación, y no al significado de la existencia o a la proyección de nuestro destino como seres sensibles y como especie racional.

Observo a una madre y una hija adolescente, vestidas de luto, junto al féretro que es cargado en un vehículo funerario: claramente, falleció el jefe familiar. Lloran, crispadas. Siento en el acto que ese gran dolor es "amor no vivido". Amplío el tema y pienso que el drama de la cultura materialista de esta época es la "vida no vivida". Que fomenta un miedo patológico a la muerte, que es celebrado por los dictadores, los nihilistas o los terroristas suicidas.

Mi finado papá, en un instante de su senilidad, suspiró y dijo: "¡Qué rápido que pasó todo!" Corrió toda su vida y jamás se detuvo a apreciar su paisaje interno. Aristóteles decía: "los seres Eternos no están en el tiempo". Por lo tanto, la existencia de Dios es ahora: el ahora eterno que separa las duraciones pasadas de las duraciones futuras, pero que en sí mismo no es una duración. Y expresó al respecto el Maestro Eckhart, "Dios está creando la totalidad del mundo ahora, en este instante". Tu instante.


22 enero 2008

La evolución de la conciencia / Ervin Laszlo


Extraído del Discurso Conmemorativo del profesor Ervin Laszlo ante la Fundación Goi (Goi Peace Foundation) en Tokio, al recibir el Premio Goi para la Paz de 2001.

El catedrático Ervin Laszlo, escritor y presidente del Club de Budapest, ha hecho un llamamiento para una nueva ética planetaria. Afirma que la adopción de una nueva ética planetaria requiere una mentalidad nueva, una conciencia más evolucionada. Le da el nombre de conciencia planetaria.

La conciencia planetaria es una conciencia holística que integra una visión del ser humano, la sociedad, la vida y el universo. En el ámbito personal, supone ser consciente de que un comportamiento social y medioambientalmente destructivo es indeseable e inaceptable. En lo que respecta a la sociedad, se trata de ser consciente de que el resto de las personas, vecinos o habitantes de otros países son parte integrante de la familia humana.

Con referencia a la Naturaleza, es ser consciente de que no podemos hacer nada a la comunidad de formas de vida que habitan la Tierra since ser afectados también. Para los individuos, la conciencia planetaria significa formas de vida, hábitos de consumo, comportamientos cívicos y aspiraciones profesionales más sencillos y responsables. En el mundo empresarial, significa asumir responsabilidad por el medio ambiente y el bienestar de todos los empleados y otras personas afectadas por las actividades de la empresa, no sólo el de accionistas y directivos.

En el ámbito político, la conciencia planetaria significa preocuparse por el desarrollo independiente de comunidades, estados y naciones desde la base, además de por la evolución sostenible de la red de interdependencias que envuelve a comunidades, estados, naciones y a la comunidad mundial.

En los medios de comunicación, la conciencia planetaria supone la promesa de proporcionar un flujo duradero y fiable de información que explique la situación del mundo y sus comunidades, de manera que las personas puedan descubrir valores y comportamientos nuevos y más apropiados.

La conciencia planetaria no es utópica. Aunque los titulares de los medios de comunicación hablan de atentados terroristas, guerras y violencia, existe también una corriente significativa, aunque por ahora poco conocida, que crece en la sociedad. Cada vez más personas cambian sus preferencias, prioridades, valores y creencias: evolucionan sus conciencias. Empiezan a rechazar los estilos de vida caracterizados por lo material, lo ostentoso, lo que desperdicia energía, para adoptar estilos de vida basados en la sencillez voluntaria y la búsqueda de armonía con la Naturaleza. Sus aspiraciones evolucionan desde el consumo desenfrenado hacia una actitud selectiva basada en la calidad y definida por la preocupación medioambiental, la sostenibilidad y la producción y el consumo responsables.

Esta corriente discreta es de gran importantia y muy prometedora. Se produce en todos los segmentos de la sociedad; sobre todo en culturas emergentes muy comprometidas con la búsqueda de nuevos patrones de consumo y nuevos estilos de vida en los que la gente asume más responsabilidad en sus vidas. La mayor parte de estas culturas apenas se palpa, dado que sus miembros realizan sus quehaceres diarios sin llamar la atención ni intentar convertir a los demás. Sin embargo, según el investigador de opinión pública Paul Ray, los ‘creadores de culturas’ que presentan la nueva conciencia suman cincuenta millones de adultos sólo en Estados Unidos. En Europa pueden llegar a los ochenta millones. Compran más libros y revistas, escuchan más radio y ven menos televisión que los demás grupos; participan en actividades cívicas y medioambientales y exigen conocer el ‘proceso entero’ de producción de los artículos que compran, sin aceptar anuncios y descripciones superficiales de productos: ! quieren saber de dónde proceden, cómo se han hecho, quién los ha hecho y qué les pasará una vez desechados. Quieren productos y servicios reales y auténticos y encabezan la rebelión del consumidor contra artículos que consideran falsificaciones, imitaciones, desechables, tópicos o simplemente de moda. No compran los últimos artilugios e innovaciones que salen al mercado sin más, sino que buscan productos que amplíen sus conocimientos. Muchos de ellos son consumidores del ‘sector de las experiencias’, que ofrece actividades intensas, instructivas o estimulantes en lugar de productos específicos (talleres de fin de semana, convivencias espirituales, actividades que enfocan el crecimiento personal, vacaciones que ofrecen experiencias especiales ...). Su visión de la vida y la Naturaleza es holística y se expresa en su preferencia por los alimentos integrales, terapias de salud holísticas, búsqueda y evolución interior, información integral y equilibrio holístico entre trabajo y! ocio, consumo y crecimiento personal.

Aparece una nueva conciencia en todo el mundo, de Este a Oeste y de Norte a Sur. La difusión de esta conciencia es un factor humano crucial para lograr una paz duradera. Las personas con conciencia planetaria se arman de voluntad y hacen evolucionar la visión para adoptar una ética planetaria, independientemente de si son pobres o gozan de un bienestar material. Esta ética, adoptada y practicada por un gran número de habitantes del planeta, podría corregir gran parte de los males del mundo, creando más justicia y bienestar. Finalmente, la evolución de la conciencia humana es la mejor manera de romper el círculo vicioso en el que la falta de paz interior impide la creación de una paz exterior que, a su vez, es un prerrequisito de la paz interior.

Cada individuo puede dar el primer paso hacia la paz mundial logrando la paz interior mediante la evolución de su conciencia. Cuando la conciencia de las naciones y culturas haya evolucionado a un nivel más alto, la ética planetaria será adoptada por una masa crítica de personas y se creará una paz duradera en la Tierra; una paz que no equivalga únicamente a la ausencia de violencia, terrorismo y guerra, sino a la expresión de un espíritu acorde con el corazón y la mente de la especie que se hace llamar homo sapiens.

02 noviembre 2007

Escribe GUSTAVO WILCHES-CHAUX


La Especie Humana:
Entre Consciencia del Universo y Plaga Planetaria


DISCURSO EN LA ENTREGA DEL XIV PREMIO NACIONAL DE ECOLOGÍA "ENRIQUE PÉREZ ARBELÁEZ" DEL FONDO FEN COLOMBIA

-- I --

Por allá en el año de 1952, cuando se casaron mis papás, mi papá llevó a mi mamá a conocer la provincia de García Rovira, la tierra de sus antepasados en el departamento de Santander, precisamente en donde ahora se desarrolla la experiencia de CENSAT "AGUA VIVA", que en este Premio que hoy se entrega fue sujeto de una mención especial.

En ese momento, ese viaje equivalía a ir hoy a pasar luna de miel a Kosovo, al sur de Bolívar o a Mitú.

Allí, a finales del siglo XIX y principios del actual, había transcurrido la infancia de mi abuelo, en medio de las afugias y sobresaltos de la guerra civil de "Los Mil Días". Allí, en su finca "Manaria", en predios de la Concepción, siendo mi abuelo muy niño, asesinaron a mi bisabuelo, y de allí, varios años después, por causa de la violencia política, mi abuelo y mi abuela se vieron obligados a migrar, dejando atrás una región a la cual mi familia paterna había pertenecido durante varias generaciones, y por una serie de recovecos del destino fueron a parar a Popayán. Esa circunstancia, trágica en su motivación, tuvo personalmente para mí una consecuencia feliz: mis papás se conocieron en Popayán... y yo nací.

Estas reflexiones, carentes de importancia y de interés más allá de mi vanidad y de mi historia personal, vienen a cuento porque siempre le oí relatar a mi mamá con horror las escenas que le tocó presenciar en ese viaje de luna de miel: niños huérfanos, familias desarraigadas y desmembradas, sementeras destruidas, campos abandonados, casas incendiadas y todavía humeantes, caminos enmarcados entre hileras de cruces --como cercos-- recordando asesinatos recientes y sangrientas matanzas. La capacidad infinita de los seres humanos para hacer sufrir de manera inmisericorde a sus semejantes.

Era la época aciaga registrada como "La Violencia" en la historia contemporánea de Colombia. La de los "chulavitas" y "los pájaros", y la de "la chusma" y el "corte de franela" que algunos, en algún momento fugaz de nuestra niñez y nuestra juventud (yo, personalmente, oyendo los relatos de mi mamá), nos hacíamos la ilusión de que nunca se volvería a repetir, entre otras razones porque --nos imaginábamos ingenuos-- en ese momento los medios de comunicación eran todavía precarios en alcance y en oportunidad, y la llamada "opinión pública" (no existía entonces el concepto de "sociedad civil") no tenía posibilidades para enterarse con exactitud de lo que estaba sucediendo en los campos ni, en consecuencia, para reaccionar y detener, o para exigirle al Estado que hiciera detener la barbarie.

Hoy, casi cincuenta años después, "La Violencia" no solamente se repite todos los días en los campos y en la ciudad, sino que es mucho peor. Los actos monstruosos que mediados de siglo se cometían con machete, hoy se realizan con motosierra, y si dentro de cincuenta años todavía existe país y no hemos sido capaces de reaccionar de manera rotunda y como colectividad, seguramente se seguirán realizando con láser. El irrespeto por la vida y la capacidad de crueldad siguen siendo las mismas, sólo que los avances tecnológicos las están haciendo cada vez más eficientes y eficaces en su poder destructor. Los medios de comunicación, que hoy casi nos presentan en vivo y en directo las masacres, no han sido suficientes para movilizar en serio, con efectos tangibles, a la llamada sociedad civil. Por el contrario, da la impresión de que nos han enseñado a asimilar la barbarie como una rasgo inevitable de nuestra supuesta "identidad nacional". La capacidad de horror de los colombianos no va más allá de la lectura de los titulares de prensa, o de los recuentos de muertos en los noticieros, rápidamente borrados de la memoria colectiva por las reinas y los goles. Todos nos indignamos, pero no pasa nada. Así como el cura Camilo Torres afirmaba que "el amor es eficaz o no es amor", así mismo debemos adquirir consciencia de que o la indignación es eficaz, o no es indignación.


-- II –

Hace algunos meses, en algún programa sobre cosmología que pasaron por televisión, interrogaban a varios científicos del mundo sobre qué pregunta le harían a Dios si tuvieran la oportunidad. Uno contestaba que le preguntaría cuál es la densidad media del Universo, porque a partir de ese dato estaría en condiciones de calcular si el Cosmos avanza hacia un estado de entropía o de desorden y enfriamiento total, o si, por el contrario, llegará un momento a partir del cual su expansión se comenzará a reducir y posteriormente a contraer, y el tiempo comenzará a correr hacia atrás. Otro manifestó que le averiguaría si existe vida más allá de la muerte. Y así. Yo hacía fuerza para que alguno le preguntara cuál es el sentido de la existencia humana y cuál es nuestro papel en el Cosmos. Aunque pensaba también que la búsqueda o la construcción de una respuesta a esa pregunta, constituye la razón que justifica nuestra presencia sobre el planeta Tierra, y que posiblemente cuando nuestra especie encuentre esa respuesta, habrá cesado su justificación para existir, al igual que el tiempo se detiene totalmente cuando se llega a la velocidad de la luz.

En boca del científico norteamericano George Wald oí afirmar por primera vez que, así como una gallina es el instrumento que posee un huevo para fabricar otro huevo, así el ser humano, la consciencia humana, es el instrumento que ha creado el Universo tras ocho mil, o doce mil, o quince mil o veinte mil millones de años de existencia, para reflexionar sobre sí mismo, para "sentirse" y para conocerse y entenderse. Esta interpretación sobre el sentido de la especie humana podría criticarse –y de hecho ha sido criticada— como antropocéntrica, entre otras razones porque, se dice, en un Universo de dimensiones tan enormes, con tantas galaxias y con tantos miles de millones de estrellas por galaxia, resulta inconcebible pensar que solamente exista vida consciente de su propia existencia y de la existencia del Universo del cual forma parte, en un planeta insignificante de una estrella insignificante situada en el extremo exterior de uno de los brazos de la Vía Láctea, nuestra galaxia espiral.

Sin embargo son tantísimas y tan improbables las múltiples coincidencias que han intervenido para que en este planeta exista vida, y para que esa vida haya llegado a los niveles de organización y de complejidad que ha alcanzado nuestra especie, que cada vez los científicos están más convencidos de que si bien es posible, casi seguro, que en algún otro lugar del Universo exista vida consciente, o al menos vida en alguna forma similar a la que conocemos en la Tierra, también es seguro que no existe en tan abundantes cantidades como habíamos supuesto. La vida terrestre, y en consecuencia la vida humana, es un fenómeno que posiblemente no sea único en el Cosmos, pero por lo menos en nuestra galaxia constituye un fenómeno raro y excepcional. Suponemos estadísticamente que "debe haber" vida en otro lugar del Universo, pero por ahora sólo sabemos con certeza que existe en la Tierra y que los seres humanos somos una de sus múltiples expresiones. Hoy hay unanimidad en el sentido de que el cerebro humano, ese que tenemos dentro del cráneo todos y cada uno de los seis mil millones de hombres y de mujeres que habitamos el planeta, incluidos los cuarenta mil que asesinan cada año en Colombia, constituye la estructura más improbable y compleja del Universo conocido. Otros sospechamos incluso, que dentro del cerebro humano se encuentran muchas de las claves y puertas para penetrar a dimensiones todavía desconocidas e ignoradas del Cosmos.

Aún cuando exista vida, y vida consciente, en otra parte, en respuesta a la pregunta que el astrónomo Timothy Ferris formula en términos de si "somos agentes libres que intentamos aprender acerca del Universo, o sólo un medio por el cual el Universo intenta aprender sobre sí mismo", los seres humanos podemos interpretarnos, como ya dijimos, como el "instrumento" --o uno de los "instrumentos"-- con que cuenta el Universo para reflexionar sobre su propia existencia, y para "sentirse", reconocerse y entenderse. Aunque considero válidas, retadoras e inspiradoras, las objeciones que también se le hacen a esta afirmación, en el sentido de que posiblemente el árbol o la nube también son conscientes, a su manera, de su propia existencia y de la existencia del Cosmos. En últimas, el mero acto de ser lo que se es, esa "dignidad sin palabras de los animales salvajes" de que también habla Ferris, podría entenderse y vivenciarse como otra forma de consciencia cósmica.

Pero, aún cuando no reclamemos "exclusividad", debemos reconocer que somos una forma viva consciente del Universo y que, así sepamos que por cada milímetro que avanzamos en conocimiento se incrementa en millones de kilómetros el nivel de nuestra ignorancia y de nuestro estupor, debemos reconocer también que hemos logrado escarbar con algún éxito en sus entrañas y en sus misterios, incluido lo poco que hemos podido penetrar en la comprensión de nuestro propio cerebro.

Por una parte, entonces, (y por antropocéntrico que suene) podemos vernos a nosotros mismos, los miembros de la especie humana, si no como la razón de ser del Universo, si al menos como seres con unas posibilidades privilegiadas en el contexto del Cosmos. Cada ser humano es un resumen del Cosmos, un fractal del Universo que contenemos en nosotros mismos y que nos contiene.


-- III --

Pero al mismo tiempo, la especie humana ha alcanzado, como ninguna otra, las características de la peor de las plagas. Ejercemos sobre el planeta del cual somos parte, una presión que se acerca peligrosamente a los límites de su capacidad de carga y no hemos sido capaces de encontrar formas de pensamiento y de organización que permitan que todos los seres humanos podamos acceder de manera ecológicamente racional y equitativa a la energía, a los recursos y a las oportunidades que nos ofrece la Tierra. Hemos acabado con todos los mecanismos naturales que regulan en otras especies su crecimiento y su conducta ambiental. La "cultura" y en particular la ética, han perdido, especialmente en el curso de los últimos cien años, su capacidad para sustituir de manera exitosa esos mecanismos naturales y, por el contrario, han dado lugar al surgimiento de modelos económicos, políticos y sociales, y a patrones de consumo y de "éxito", que constituyen expresión y motor de nuestra condición cada vez más agresiva de plaga.

Paradójicamente si (además del ser humano mismo) existen todavía algunos "enemigos naturales" para nuestra especie, éstos se encuentran en el nivel de los virus, pero es cuestión de años que la ciencia logre contrarrestarlos o por lo menos controlarlos. Gracias a la "cultura" (y así en Colombia el homicidio supere a las enfermedades cardiovasculares como principal causa de muerte) hemos logrado prolongar de manera notable la duración promedio de la vida humana, lo cual incrementa nuestro impacto real sobre el planeta que ocupamos. Estamos en condiciones de garantizarles la vida (aunque no en todos los casos la calidad y la dignidad necesarias) a todos los seres humanos que en otras circunstancias, no habrían --o no habríamos-- sobrevivido a los mecanismos de "selección natural" que operan sobre otras especies vivas de la Tierra.

Hemos destruido la trama compleja y sutil de relaciones e interacciones que garantizan la sanidad de la biosfera, hemos acelerado la extinción de cientos de miles de especies animales y vegetales necesarias para la existencia de la vida en el planeta, hemos alterado el clima e intervenido con violencia en sus ciclos de intercambio y procesamiento de materiales, de información y de energía.

En busca de nuevas estabilidades dinámicas, y en respuesta a fenómenos hoy comprobados, como el "calentamiento global" (producido por la contaminación atmosférica), el planeta agudiza en cantidad y en intensidad algunos fenómenos climáticos: para no irnos más lejos, el paso de los huracanes George y Mitch por el Caribe y por Centro América, produce decenas de miles de muertos y de desaparecidos, e invaluables pérdidas físicas, económicas y de oportunidades. De 27 millones de seres humanos afectados por desastres en la década de los setenta, pasamos a 48 millones diez años después, sin que se hubieran incrementado las amenazas naturales. Pero también es cuestión de tiempo que la "cultura" (entre otras herramientas, a través de la "gestión de riesgos" a la cual algunos nos hemos dedicado) genere nuevos y más efectivos mecanismos de adaptación humana a las nuevas realidades de la biosfera y que permitan manejar nuestra vulnerabilidad creciente.

Paradójicamente nuestro compromiso ético con la vida humana, esa expresión consciente de la vida en el Universo, es inevitablemente un compromiso de contribuir a la supervivencia de la plaga. Si teóricamente tuviéramos capacidad de generar un compromiso ético con el planeta sin pasar por los seres humanos, tendríamos que darles la bienvenida a enfermedades como el cáncer y el SIDA, a los desastres de origen natural y antrópico, e inclusive a la guerra, como mecanismos tendientes a combatir la presencia de la plaga humana en el planeta Tierra, con la certeza de que la vida podría seguir adelante sin nosotros.

Pero ninguna ética podría considerarse verdaderamente como tal, si no fuera en alguna medida antropocéntrica, ni sería aceptable que la ciencia o la política renunciaran a la búsqueda de respuestas a las necesidades materiales y espirituales cada vez más crecientes de los seres humanos.

He aquí un dilema que generalmente no encaramos y que se resume en que, si no logramos –o si el planeta no logra— que se produzcan cambios radicales en la sociedad, una ética comprometida con el valor y la defensa de la vida humana, en el largo plazo significa una ética contraria a las demás formas de vida que comparten con nosotros la Tierra. Una ética que en el largo plazo contribuiría a la destrucción de la vida terrestre.


-- IV –

Cambiando la distancia focal del lente con que hemos venido mirando la paradoja descrita, el reto, o más bien, la pregunta que nos debemos formular (la pregunta de los cuatro mil millones de años que lleva la vida en la Tierra y de los 50 mil años que lleva nuestra especie), es si será posible compatibilizar en el largo plazo las dos éticas o, en otras palabras, lograr que esa obra maestra del devenir universal que somos los seres humanos, podamos seguir en la Tierra sin constituir una plaga para los demás seres vivos (incluidos los demás seres humanos) y para el planeta que habitamos. Eso, supuestamente, es lo que el llamado "desarrollo sostenible" pretende alcanzar en la teoría y en la práctica.

Yo, que por incompatibles que parezcan, no renuncio ni a la ética de la defensa de la vida como fenómeno cósmico, ni a mi reverencia activa por los seres humanos; como tampoco, en la modesta y limitada medida de mis posibilidades, a la búsqueda de condiciones que contribuyan a la felicidad, a la seguridad ambiental y a la dignidad de nuestra especie humana, no me atrevo a aventurar una respuesta, menos aún cuando cada día las evidencias aniquiladoras, tanto a nivel local como mundial, parecen más contrarias a las esperanzas, pero cuando, al mismo tiempo, la berraquera de la vida contra todas esas evidencias parece más decidida y emprendedora.

En medio de algunos de los muchos episodios macabros que han caracterizado la cotidianidad de los colombianos durante los últimos meses, llegaron a mis manos las tres decenas de experiencias sometidas a consideración de los jurados del concurso nacional de ecología "Enrique Pérez Arbeláez". Sé que hablo también a nombre de las dos colegas convocadas junto conmigo por gentileza de la Junta Directiva y de la Dirección del Fondo FEN para asumir la tarea de decidir a cuál de esos trabajos se le debía entregar el Premio, cuando afirmo que todos hubieran sido merecedores de ganarlo, desde el más complejo, elaborado y exitoso de los presentados por instituciones nacionales, hasta el del campesino que sustenta sus argumentos en unas declaraciones extrajuicio rendidas ante juez o notario, en las cuales sus vecinos hacen constar que heredó una finca ecológicamente desertificada y que hoy, como resultado de su trabajo tenaz, es una empresa productiva y un hervidero de vida animal y vegetal. Nuestro deber, sin embargo, era seleccionar un solo ganador (además de la facultad que utilizamos de otorgar unas menciones especiales), lo cual hicimos con base en los argumentos que quedaron consignados en el acta.

Resalto simplemente, que influyó en nuestra decisión definitiva, la convicción de que al darle el Premio "Enrique Pérez Arbeláez" a la experiencia de La Conejera, llamaríamos la atención sobre el hecho de que el medio ambiente y su gestión participativa, no son unas realidades exclusivamente del campo, y que, para bien o para mal, una parte creciente de los habitantes del planeta en general y de Colombia en particular, somos hoy o vamos a ser en el futuro, no solamente seres humanos sino seres urbanos, y que algún día la nuestra –o una gran parte de la nuestra-- va a ser conocida no como la especie humana sino como la especie urbana. Llamado de atención que no está de sobra hoy, cuando en el país se ventila la propuesta de convertir de nuevo al Ministerio del Medio Ambiente en una dependencia del Ministerio de Agricultura, como si el ambiente, el deber de protegerlo y el derecho a disfrutarlo, fueran sólo rurales.

Ojalá, si alguno de esos científicos a los cuales hice mención en renglones anteriores, logra preguntarle a Dios cuál es el papel de nuestra especie en el Cosmos, si el de consciencia del Universo o el de plaga, Dios tenga a mano, junto con los periódicos que contienen el día a día de la trágica realidad colombiana, una colección de experiencias como las que estos sembradores y estas sembradoras de vida que se presentaron al concurso (al igual que los miles de colombianos y colombianas que trabajan en silencio en sus parcelas y en sus barrios) están adelantando, de manera concreta, paciente, dedicada y comprobable, en distintas regiones de Colombia, oponiéndose tercamente a todos los obstáculos y a todas las evidencias aniquiladoras en su contra. Seguramente, están sembrando las semillas a partir de las cuales, algún día, germinará la respuesta a la pregunta que nos formulábamos, sobre si será compatible en el largo plazo nuestra existencia como especie, con la dignidad y la supervivencia de otras formas de vida en las profundidades del mar y sobre la superficie de la Tierra.

Como dice, otra vez, Timothy Ferris, "en cierto sentido sospechamos que el Universo conocido se está sembrando en un número incontable de mentes, y que nosotros podemos ayudarlo a florecer. Nosotros, que descendimos de los árboles del bosque, intentamos ahora hacer crecer un bosque de conocimiento en las estrellas".

Muchas gracias a estos sembradores de vida por aportarnos argumentos para la esperanza, muchas gracias a mis compañeras del Jurado por haberme cedido la palabra pensando que yo era capaz de interpretarlas y muchas gracias a ustedes por su paciencia al escucharme.

Popayán y Santa Fé de Bogotá, Noviembre 25 de 1998.

gwilches@popayan.cetcol.net.co

06 agosto 2007

Rescatar el corazón / Leonardo Boff


Sin duda, la crisis ecológica mundial requiere soluciones técnicas, pues éstas pueden impedir que el calentamiento planetario sobrepase los dos grados centígrados –si se diera, sería desastroso para toda la biosfera-. Pero la técnica no lo es todo, ni es lo principal. Parafraseando a Galileo Galilei podemos decir: «la ciencia nos enseña cómo funciona el cielo, pero no nos enseña cómo se va al cielo». De igual manera, la ciencia nos indica cómo funcionan las cosas, pero por sí misma no está en condiciones de decirnos si son buenas o malas. Para eso tenemos que recurrir a criterios éticos, a los que la propia práctica científica está sometida. ¿Es que solamente las soluciones técnicas equilibrarán a Gaia de forma que continúe queriéndonos sobre ella, y que garantice el abastecimiento vital de todos los seres vivos? ¿Notará y asimilará Gaia las intervenciones que haremos sobre ella, o las rechazará?

Las intervenciones técnicas tienen que adecuarse a un nuevo paradigma de producción menos agresivo, de distribución más equitativa, de consumo responsable y de absorción de los residuos para que no perjudiquen a los ecosistemas. Para eso necesitamos rescatar una dimensión profundamente descuidada por la modernidad. Ésta se construyó sobre la razón analítica e instrumental, la tecnociencia, que buscaba, como método, el distanciamiento más estricto posible entre el sujeto y el objeto. Todo lo que venía del sujeto como emociones, afectos, sensibilidad, en una palabra, el pathos, oscurecía el mirar analítico sobre el objeto. Tales dimensiones debían ser puestas bajo sospecha, ser controladas y hasta reprimidas.

Ocurre que la propia ciencia ha superado esta posición reduccionista, bien por la mecánica cuántica de Bohr/Heisenberg, bien por la biología de Maturana/Varela, o bien por la tradición psicoanalítica, reforzada por la filosofía de la existencia (Heidegger, Sartre y otros). Estas corrientes evidenciaron el compromiso inevitable del sujeto con el objeto. La objetividad total es una ilusión. En el conocimiento hay siempre intereses del sujeto. Es más, nos convencieron de que la estructura de base del ser humano no es la razón sino el afecto y la sensibilidad.

Daniel Goleman con su texto La inteligencia emocional aportó la prueba empírica de que la emoción precede a la razón. Esto se comprende mejor si pensamos que nosotros, los humanos, no somos simplemente animales racionales sino mamíferos racionales. Cuando hace 125 millones de años surgieron los mamíferos, irrumpió el cerebro límbico, responsable del afecto, del cuidado y de la amorización. La madre concibe y lleva dentro de sí la cría, y una vez nacida la rodea de cuidados y de cariño. Solamente en los últimos 3-4 millones de años surgió el neocórtex y con él la razón abstracta, el concepto y el lenguaje racional.

El gran desafío actual es dar centralidad a lo que es más ancestral en nosotros, el afecto y la sensibilidad. En una palabra, hay que rescatar el corazón. En él está nuestro centro, nuestra capacidad de sentir en profundidad, la sede de los afectos y el nicho de los valores. Con esto no descartamos la razón, porque la incluimos como imprescindible para el discernimiento y la priorización de los afectos, sin sustituirlos. Hoy, si no aprendemos a sentir a la Tierra como Gaia, si no la amamos como amamos a nuestra madre y no cuidamos de ella como cuidamos de nuestros hijos e hijas, difícilmente la salvaremos.

Sin la sensibilidad, la operación de la tecnociencia será insuficiente. Pero una ciencia con conciencia y con sentido ético puede encontrar salidas liberadoras a nuestra crisis.

Agosto 3, 2007








01 agosto 2007

EL TRABAJO GRANDIOSO / por Thomas Berry


La historia está gobernada por aquellos movimientos abarcadores que dan forma y significado a la vida al relacionar la aventura humana con los destinos más grandes del universo. Crear tal movimiento puede ser llamado el Trabajo Grandioso de un pueblo. Ha habido Trabajos Grandiosos en el pasado: el Trabajo Grandioso del mundo de la Grecia clásica con su comprensión de la mente humana y la creación de la tradición humanística Occidental; el Trabajo Grandioso de Israel al articular una nueva experiencia de lo divino en los asuntos humanos; el Trabajo Grandioso de Roma al reunir a los pueblos del mundo Mediterráneo y de la Europa Occidental en una relación ordenada unos con otros. Así también en el periodo medieval existió la tarea de dar una primera forma al mundo Occidental en su forma Cristiana. Los símbolos de este Trabajo Grandioso fueron las catedrales medievales alzándose tan graciosamente hacia los cielos desde la región del antiguo imperio Franco. Ahí lo divino y lo humano podían hacerse presente el uno al otro de una manera grandiosa.

En la India el Trabajo Grandioso fue conducir al pensamiento humano a las experiencias espirituales del tiempo y la eternidad y su mutua presencia de uno en la otra con una única sutileza de expresión. La China creo una de las más elegantes y más humanas de las civilizaciones humanas que hayamos conocido nunca como su Trabajo Grandioso. En América el Trabajo Grandioso de los Primeros Pueblos fue ocupar este continente y establecer una íntima compenetración con los poderes que trajeron a este continente a la existencia en toda su magnificencia. Ellos hacían esto a través de sus ceremonias, tales como el ritual del Gran Agradecimiento de los Iroqueses, el ritual del refugio para sudar y la búsqueda de visión de los Indios de las Praderas, a través de los cantos religiosos de los Navajos y los rituales de los Hopi. A través de éstos y multitud de otros aspectos de las culturas indígenas de este continente ciertos modelos fueron establecidos de cómo los humanos llegan a integrarse con el gran contexto de nuestra existencia aquí sobre el planeta Tierra.

Aunque todos estos esfuerzos por realizar un Trabajo Grandioso han hecho significativas contribuciones a la aventura humana, todos ellos han estado limitados en su logro y llevan las marcas de las profundas imperfecciones humanas. Aquí en Norte América es con un triste sentimiento y con temor respecto al futuro que comenzamos a comprender que la ocupación Europea de este continente, aunque hayan sido admirables sus intenciones, ha sido errada desde el comienzo por su asalto sobre los pueblos indígenas y el saqueo del territorio. Sus logros más impresionantes fueron establecer para los colonos un sentido de derechos personales, el gobierno participativo y la libertad religiosa.

Si hubo también avances en captaciones científicas y habilidades tecnológicas llevando al alivio de muchos de los males y la pobreza de la gente Europea, estos avances estuvieron acompañados por la devastación de este continente en su florecimiento natural por la supresión del modo de vida de sus pueblos indígenas y por comunicarles muchas enfermedades previamente desconocidas, tales como la viruela, la tuberculosis, la difteria y el sarampión. Aunque los Europeos habían desarrollado una cierta inmunidad a estas enfermedades, ellas fueron consistentemente fatales para los Indios, que nunca habían conocido tales enfermedades y no habían desarrollado ninguna inmunidad.

Entretanto los Europeos llegados se entregaron al desarrollo de la nueva Era industrial que había comenzado a dominar a la consciencia humana. Las nuevas realizaciones en la ciencia, la tecnología, la industria, el comercio y las finanzas llevaron a la comunidad humana de hecho a una nueva Era. Pero aquellos que hicieron nacer este nuevo período histórico vieron sólo el lado brillante de estos logros. Ellos tuvieron poca comprensión de la devastación que estaban causando en este continente y a través del planeta, una devastación que llevó finalmente a un callejón sin salida en nuestras relaciones con el mundo natural. Nuestras obsesiones comerciales e industriales han trastornado los biosistemas de este continente con una profundidad nunca conocida previamente en el curso histórico de los asuntos humanos.

El Trabajo Grandioso ahora, a medida que nos adentramos en el nuevo milenio, es llevar a cabo la transición desde un periodo de devastación humana de la Tierra hasta un periodo donde los humanos lleguen a estar presentes en el planeta de una manera que sea mutuamente mejoradora. Este cambio histórico es algo más que la transición desde el periodo de la Roma clásica al periodo Medieval, o desde el periodo Medieval a los tiempos modernos. Esta transición no tiene paralelos históricos desde la transición geobiológica que tuvo lugar 67 millones de años atrás, cuando el período de los dinosaurios llegó a su fin y una nueva era biológica comenzó. Así ahora nosotros despertamos a un período de amplio desorden en la estructura biológica y funcionamiento del planeta.

Desde que comenzamos a vivir asentados en aldeas con agricultura y domesticación de animales algo de diez mil años atrás, los humanos han puesto cargas crecientes sobre los biosistemas del planeta. Estas cargas eran hasta cierto grado manejables debido a la prodigalidad de la Naturaleza, el número limitado de humanos, y su limitada habilidad para perturbar los sistemas naturales. En los siglos recientes, bajo el liderazgo del mundo Occidental, en gran parte con los recursos, la energía física y la inventividad de las personas de Norte América, una civilización industrial llegó a nacer, con el poder de saquear a la Tierra en sus más profundos cimientos, con impresionante impacto sobre su estructura geológica, su constitución química y sus formas de vida, a través de las amplias extensiones de la tierra superficial y los lejanos confines del mar.

Alrededor de 25.000 millones de toneladas de tierra fértil son ahora perdidos cada año con consecuencias incalculables para la provisión de alimentos de las futuras generaciones. Algunas de las más abundantes especies de vida marina han llegado a ser comercialmente extintas debido a la sobre-explotación por las flotas de pesca industriales y el uso de redes de arrastre de veinte a treinta millas de largo y veinte pies de profundidad. Si consideramos las extinciones que tienen lugar en las selvas tropicales de las regiones del sur del planeta junto con las otras extinciones, encontramos que estamos perdiendo un gran número de especies cada año. Mucho más puede decirse en lo concerniente al impacto de los humanos en el planeta, los trastornos causados por el uso de los sistemas de los ríos para la "eliminación" de los desechos, la contaminación de la atmósfera por la quema de combustibles fósiles, y los desechos radioactivos que resultan de nuestro uso de la energía nuclear. Todas estas alteraciones del planeta están llevando a la fase terminal de la Era Cenozoica (N. del T.: la Era geológica que comenzó hace 55 millones de años atrás). La selección natural ya no puede funcionar como ha funcionado en el pasado. La selección cultural es ahora una fuerza decisiva en la determinación del futuro de los biosistemas de la Tierra.

La causa más profunda de la presente devastación se encuentra en un modo de consciencia que ha establecido una discontinuidad radical entre lo humano y otros modos de ser y la concesión de todos los derechos a los humanos. Los modos de ser diferentes de lo humano son vistos como no teniendo derechos. Ellos tendrían realidad y valor sólo a través de su uso por lo humano. En este contexto lo diferente de lo humano llega a ser totalmente vulnerable a la explotación por lo humano, una actitud que es compartida por todos los cuatro establecimientos fundamentales que controlan el reino humano: los gobiernos, las corporaciones, las universidades y las religiones - los establecimientos político, económico, intelectual y religioso. Todos los cuatro están dedicados consciente o inconscientemente a una radical discontinuidad entre lo humano y lo no humano.

En realidad hay una única comunidad integral en la Tierra que incluye a todos sus miembros componentes, ya sean humanos o diferentes de lo humano. En esta comunidad todo ser tiene su propio papel que cumplir, su propia dignidad, su espontaneidad interna. Todo ser tiene su propia voz. Todo ser se declara a sí mismo al entero Universo. Todo ser entra en comunión con otros seres. Esta capacidad para la relación, para hacerse presente a otros seres, para la espontaneidad en la acción, es una capacidad poseída por todo modo de ser por todas partes del Universo.

Así también todo ser tiene derecho a ser reconocido y reverenciado. Los árboles tienen derechos de árboles, los insectos tienen derechos de insectos, los ríos tienen derechos de ríos, las montañas derechos de montañas. Así también con la entera variedad de seres por todo el Universo. Todos los derechos son limitados y relativos. Así también con los humanos. Nosotros tenemos derechos humanos. Tenemos derecho al nutrimento y cobijo que necesitamos. Tenemos derecho a tener un hábitat. Pero no tenemos derecho de privar a otras especies de su propio hábitat. No tenemos derecho a interferir con sus rutas migratorias. No tenemos derecho a perturbar el funcionamiento básico de los biosistemas del planeta. No podemos apropiarnos de la Tierra o cualquier parte de la Tierra de ninguna manera absoluta. Poseemos propiedad de acuerdo con el bienestar de la propiedad y para el beneficio de la comunidad mayor tanto como de nosotros.

Una idea del continente (N. del T.: Norte Americano; el autor escribe aquí desde una perspectiva Norte Americana) estando aquí primariamente para nuestro uso ha estado desarrollándose a través de los últimos siglos pasados. Procedimos con nuestra destrucción de los bosques hasta la fase terminal del siglo veinte, cuando encontramos que habíamos cortado sobre el 95 por ciento de los bosques primordiales de este continente. Con las nuevas tecnologías que emergieron en la última mitad del siglo diecinueve y la industria del automóvil que se desarrolló a comienzos del siglo veinte, la industrialización alcanzó una nueva virulencia. Caminos asfaltados, supercarreteras, lotes de estacionamiento, centros comerciales, malls (emporios de compras), y el desarrollo de viviendas tomaron el control. La vida suburbana llegó a ser la norma para la buena vida. Este fue también el tiempo cuando el número de ríos que fluían libremente comenzó a declinar. Las grandes represas fueron construidas en los ríos Colorado, Snake y especialmente el Columbia.

Aún así éste fue el tiempo cuando la resistencia comenzó. La creciente amenaza a los sistemas de vida naturales del continente despertó la sensación de la necesidad del esplendor del mundo natural si es que algún verdadero desarrollo humano iba a continuar en nuestras tradiciones culturales. Esta nueva percatación comenzó en el siglo diecinueve con tales personas como Henry David Thoreau, John Muir, John Burroughs y George Perkin Marsh.

Las grandes dimensiones de lo que estaba sucediendo no podían haber sido conocidas por aquellos que vivían en el siglo diecinueve. Ellos no podían haber previsto la industria del petróleo, la Era del automóvil, el represaje de los ríos, el vaciamiento de la vida marina de los océanos, los desechos radioactivos. Aún así ellos supieron que algo estaba mal en un nivel profundo. Algunos, como John Muir, estaban profundamente inquietos. Cuando se tomó la decisión de construir una represa para cerrar el Valle Hetch-Hetchy como una reserva para la ciudad de San Francisco, él lo consideró como la innecesaria destrucción de uno de los santuarios más sagrados del mundo natural, un santuario que colmaba algunas de las más profundas necesidades emocionales, imaginativas e intelectuales del alma humana.

A través de todo el siglo veinte la situación se ha empeorado década tras década, con el implacable compromiso de hacer beneficio monetario al arruinar el planeta para el incierto beneficio del ser humano. Las grandes corporaciones se han unido de tal modo que ahora unos pocos establecimientos controlan inmensas regiones de la Tierra. Las ganancias de unas pocas corporaciones multinacionales comienzan a crecer hacia el rango del billón de dólares. Ahora, en estos años finales del siglo veinte, encontramos una creciente preocupación por nuestra responsabilidad para con las generaciones que vivirán en el siglo veintiuno.

Quizás la herencia más valiosa que podamos proporcionarles a las futuras generaciones es alguna idea del Trabajo Grandioso que está delante de ellas, el de mover el proyecto humano desde su devastadora explotación hacia una presencia benigna sobre la Tierra. Necesitamos darles alguna indicación de cómo la próxima generación puede realizar este trabajo de una manera efectiva. Porque el éxito o el fracaso de cualquier Era histórica está en el grado en que aquellos que vivan en ese tiempo hayan cumplido el papel especial que la historia les haya impuesto. Ninguna Era vive completamente en sí misma. Cada Era tiene sólo lo que recibe de la generación anterior. Sólo ahora tenemos abundante información de que las varias especies vivientes, las montañas y los ríos, e incluso el vasto océano, que una vez pensamos estaban más allá de cualquier serio impacto por parte de los humanos, sobrevivirán sólo en su dañada integridad.

El Trabajo Grandioso ante nosotros, la tarea de mover a la moderna civilización industrial desde su actual influencia devastadora sobre la Tierra hacia un modo de presencia más benigno de ésta sobre ella, no es un papel que hayamos escogido. Es un papel dado a nosotros, más allá de cualquier consulta con nosotros. Nosotros no escogimos. Nosotros fuimos escogidos por algún poder más allá de nosotros para esta tarea histórica. Nosotros no escogimos el momento de nuestro nacimiento, quienes serían nuestros padres, cuál sería nuestra cultura particular o el momento histórico en el cual naceríamos. Nosotros no escogimos el status de percatación espiritual o las condiciones políticas o económicas que serían el contexto de nuestras vidas. Nosotros fuimos, por así decirlo, traídos a la existencia con un desafío y un papel que está más allá de cualquier elección personal. La nobleza de nuestras vidas, sin embargo, depende de la manera en que lleguemos a entender y cumplir nuestro asignado papel.

Aún así debemos creer que aquellos poderes que asignaron nuestro papel deben en ese mismo acto habernos otorgado la habilidad para cumplir este papel. Debemos creer que somos cuidados y guiados por estos mismos poderes que nos hicieron nacer.

Nuestro propio papel especial, que debemos pasar a nuestros niños, es el de manejar la ardua transición desde la terminal Era Cenozoica hacia la emergente Era Ecozoica, el periodo donde los humanos estarán presentes en el planeta como miembros participantes de la amplia comunidad de la Tierra. Este es nuestro Gran Trabajo y el trabajo de nuestros niños, tal como a los Europeos en los siglos doce y trece les fue dado el papel de dar a luz una nueva Era cultural desde las dificultades y conflictos del largo periodo que duro desde los siglos sexto al once. En ese tiempo, la grandiosidad del periodo clásico se había disuelto, y la vida en todos sus aspectos físicos y culturales continuaba en los grandes castillos y monasterios para constituir lo que llegó a ser conocido como el período feudal en la historia Europea.

En los siglos nueve y diez los Normandos estaban invadiendo la naciente cultura de Europa desde el norte, los Magyares estaban viniendo del este, y los Musulmanes estaban avanzando en España. La civilización Occidental estaba situada en una muy pequeña región bajo sitio. En respuesta a esta situación amenazante, la Europa medieval hacia fines del siglo once comenzó las guerras de las cruzadas que unieron a las naciones de Europa y por dos siglos las mantuvo ocupadas en un movimiento al este hacia Jerusalén y en la conquista de la Tierra Santa.

El período puede ser considerado el comienzo del impulso que ha llevado a los Europeos a su búsqueda de conquista religiosa, cultural, política y económica del mundo. Este movimiento continuó a través del período de descubrimiento y control sobre el planeta en nuestro propio tiempo cuando la presencia Occidental culmina políticamente en las Naciones Unidas y económicamente en tales establecimientos como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, la Organización Mundial de Comercio, y el Consejo de Negocios Mundial para el Desarrollo Sustentable. Podemos incluso interpretar este impulso Occidental hacia la dominación ilimitada en todas sus formas como llevando eventualmente al impulso hacia la dominación humana sobre el mundo natural.

El logro inmediato, sin embargo, del siglo trece fue la creación de la primera integración de lo que llegó a ser la civilización Occidental. En ese siglo nuevos y deslumbrantes logros tuvieron lugar en las artes, la arquitectura, en el pensamiento especulativo y en la literatura. Al elevar las catedrales medievales fue creada una nueva y original arquitectura. En esas elevadas estructuras se manifestó una audacia y refinamiento artístico que ha sido igualado sólo en raros momentos en la larga historia de las civilizaciones. Ese fue también el periodo de Francisco, el pobre hombre de Asís, quien estableció en la civilización Occidental tanto el ideal espiritual del desapego de las posesiones terrestres como una intimidad con el mundo natural. Ese fue también el período de Tomás de Aquino, quien originó los estudios Aristotélicos, especialmente en el campo de la cosmología, en la civilización Cristiana medieval. Dentro de ese contexto Tomás reinterpretó la entera gama del pensamiento teológico Occidental. Como el filósofo Alfred North Whitehead ha notado, ese fue el tiempo cuando la mente Occidental emprendió ese entusiasmo y proceso de razonamiento crítico que hicieron nuestros procesos modernos científicos de pensamiento posibles. En literatura el incomparable Dante Alighieri produjo su Divina Comedia a comienzos del siglo catorce, un tiempo cuando Giotto estaba ya comenzando, con Cimabue, el gran período de la pintura Italiana.

La importancia de recontar estas fuerzas formadoras en el cuento narrativo de la civilización Occidental es que ellas surgen como una respuesta a la Era oscura que va desde los siglos sexto hasta el once en Europa. Necesitamos recordar que en éstas como en tantas otras instancias los períodos oscuros de la historia son los períodos creativos; porque estos son los tiempos cuando nuevas ideas, artes e instituciones pueden ser dados a luz en el nivel más básico. Tal como el brillante período de la civilización medieval surgió de esas tempranas condiciones, así nosotros podemos recordar el período en China cuando, en el siglo tercero, las invasiones tribales desde el noroeste habían roto la regla de la dinastía Han, y por varios siglos trajeron una desunión en todo el imperio. Aún así este período de disolución fue también el de los monjes Budistas, los eruditos Confucianos y los artistas que dieron expresión a nuevas visiones y nuevos pensamientos de los más profundos niveles de la consciencia humana. Los estudiosos que transmitieron las tradiciones Taoísta y Confuciana inspirarían más tarde a figuras literarias como Li Po y Po Chi en el periodo Tang del siglo octavo. Siguiendo al período Tang, el período Sung de los siglos décimo al catorce daría nacimiento a tales maestras interpretaciones del pensamiento tradicional Chino como las presentadas por Chou Tun-i y Chu Hsi. Artistas tales como Ma Yean y Hsia Kuei del siglo doce y poetas tales como Su Tung-po completarían este período creativo en la historia cultural de China. Estas son algunas de las personas que permitieron a los Chinos sobrevivir como un pueblo y como una cultura y descubrir nuevas expresiones de sí mismos después de ese largo período de amenazas a su supervivencia.

Debemos considerarnos a nosotros mismos en estos tempranos días del siglo veintiuno como experimentando también una amenazante situación histórica, aunque nuestra situación es en último término incomparable con todo período anterior en Europa o Asia. Porque aquellas personas estaban tratando con ajustes humanos a perturbaciones de patrones de la vida humana. Ellos no estaban tratando con el trastorno e incluso la terminación de un período geobiológico que ha gobernado el funcionamiento del planeta por algo de 67 millones de años. Ellos no estaban tratando con nada comparable con los tóxicos en el aire, el agua y el suelo, o con el inmenso volumen de químicos dispersados en todo el planeta. Ni estaban ellos tratando con la extinción de especies o la alteración del clima en la escala de nuestra actual preocupación.

Aún así podemos ser inspirados por su ejemplo, su coraje e incluso sus enseñanzas. Porque nosotros somos herederos de una inmensa herencia intelectual, de las sabias tradiciones por las cuales ellos fueron capaces de cumplir el Trabajo Grandioso de sus tiempos. Estas tradiciones no son los pensamientos pasajeros o las percataciones inmediatas de los periodistas ocupados con el curso diario de los asuntos humanos; estas son expresiones en forma humana de los principios que guían la vida humana dentro de la misma estructura y funcionamiento del Universo mismo.

Podemos observar aquí que el Trabajo Grandioso de una persona es el trabajo de todas las personas. Ninguno está eximido. Cada uno de nosotros tiene su propio patrón de vida individual y responsabilidades. Pero más allá de estas preocupaciones cada persona en y a través de su trabajo personal puede ayudar en el Trabajo Grandioso. El trabajo personal necesita ser alineado con el Trabajo Grandioso. Esto puede ser visto en el periodo Medieval, cuando los patrones básicos de vida personal y habilidades artesanas fueron alineadas con el trabajo mayor del esfuerzo civilizatorio. Mientras que el alineamiento es más difícil en estos tiempos, éste debe permanecer como un ideal a ser buscado.

No podemos dudar de que a nosotros también se nos ha dado la visión intelectual, la percatación espiritual e incluso los recursos físicos que necesitamos para llevar a cabo la transición que se demanda de estos tiempos, transición desde el período cuando los humanos eran una fuerza perjudicial sobre el planeta Tierra al período cuando los humanos lleguen a estar presentes en el planeta de una manera que sea mutuamente mejoradora.

-Extractado del libro 'The Great Work: Our Way into the Future' (Bell Tower, 2000). El libro puede encargarse a Greenspirit Books
( www.greenspirit.org.uk/books ).

-Traducción de Pedro di Girólamo.

20 mayo 2007

¿EXISTE O NO DIOS?


Un profesor universitario retó a sus alumnos con esta pregunta:
- "¿Dios creó todo lo que existe?"

Un estudiante contestó valiente:
- Sí, lo hizo.
- ¿Dios creó todo?
- Sí señor, -respondió el joven.

El profesor contestó:
-"Si Dios creó todo, entonces Dios hizo el mal, pues el mal existe y bajo el precepto de que nuestras obras son un reflejo de nosotros mismos, entonces Dios es malo".
El estudiante se quedó callado ante tal respuesta y el profesor, feliz, se jactaba de haber probado una vez más que la fe cristiana era un mito.

Otro estudiante levantó su mano y dijo:
-¿Puedo hacer una pregunta, profesor?.
-Por supuesto, -respondió el profesor.
El joven se puso de pie y preguntó:
-¿Profesor, existe el frío?
-¿Qué pregunta es esa? Por supuesto que existe, ¿acaso usted no ha tenido frío?

El muchacho respondió:
-De hecho, señor, el frío no existe. Según las leyes de la Física, lo que consideramos frío, en realidad es ausencia de calor. "Todo cuerpo u objeto es susceptible de estudio cuando tiene o transmite energía, el calor es lo que hace que dicho cuerpo tenga o transmita energía. El cero absoluto es la ausencia total y absoluta de calor, todos los cuerpos se vuelven inertes, incapaces de reaccionar, pero el frío no existe. Hemos creado ese término para describir cómo nos sentimos si no tenemos calor".

-Y, ¿existe la oscuridad? -continuó el estudiante.
El profesor respondió:
-Por supuesto.
El estudiante contestó:
-Nuevamente se equivoca, señor, la oscuridad tampoco existe. La oscuridad es en realidad ausencia de luz. La luz se puede estudiar, la oscuridad no, incluso existe el prisma de Nichols para descomponer la luz blanca en los varios colores en que está compuesta, con sus diferentes longitudes de onda. La oscuridad no. Un simple rayo de luz rasga las tinieblas e ilumina la superficie donde termina el haz de luz. ¿Cómo puede saber cuan oscuro está un espacio determinado? Con base en la cantidad de luz presente en ese espacio, ¿no es así? Oscuridad es un término que el hombre ha desarrollado para describir lo que sucede cuando no hay luz presente.

Finalmente, el joven preguntó al profesor:
- Señor, ¿existe el mal?.
El profesor respondió:
-Por supuesto que existe, como lo mencioné al principio: vemos violaciones, crímenes y violencia en todo el mundo, esas cosas son del mal.
A lo que el estudiante respondió:
-El mal no existe, señor, o al menos no existe por sí mismo. El mal es simplemente la ausencia de Dios; es, al igual que los casos anteriores, un término que el hombre ha creado para describir esa ausencia de Dios. Dios no creó el mal. No es como la fe o el amor, que existen como existen el calor y la luz. El mal es el resultado de que la humanidad no tenga a Dios presente en sus corazones. Es como resulta el frío cuando no hay calor, o la oscuridad cuando no hay luz.

Entonces el profesor, después de asentir con la cabeza, se quedó callado. El nombre del joven era Albert Einstein.


16 mayo 2007

MATTHIEU RICARD: cerebro budista increíble


Declarado el hombre más feliz del planeta.


Es más feliz que usted, seguro. Mucho más. Matthieu Ricard obtuvo una nota inalcanzable en un estudio sobre el cerebro realizado por la Universidad de Wisconsin (EEUU). Los especialistas en neurociencia afectiva le nombraron «el hombre más feliz de la Tierra». A sus 61 años, quien hoy es asesor personal del Dalai Lama tiene una vida digna de un guión de cine. Biólogo molecular, hijo de un filósofo ateo, dejó su carrera por abrazar al budismo.

¿Una bonita casa en la playa? Matthieu Ricard prefiere el monasterio apartado de toda civilización donde vive, en las montañas de Nepal. ¿Una cuenta bancaria boyante? Ha entregado todo el dinero de las ventas de sus libros a la caridad. ¿Quizá un matrimonio bien avenido o una excitante vida sexual? Tampoco: a los 30 años decidió acogerse al celibato y dice cumplirlo sin descuidos. En realidad, Matthieu Ricard carece de todas las cosas que los demás perseguimos con el convencimiento de que nos harán un poco más felices. Y sin embargo, este francés de 61 años, biólogo molecular hasta que decidió dejarlo todo y seguir el camino de Buda, es más feliz que usted y yo. Mucho más feliz. El más feliz.

Científicos de la Universidad de Wisconsin llevan años estudiando el cerebro del asesor personal del Dalai Lama dentro de un proyecto en el que la cabeza de Ricard ha sido sometida a constantes resonancias magnéticas nucleares, en sesiones de hasta tres horas de duración. Su cerebro fue conectado a 256 sensores para detectar su nivel de estrés, irritabilidad, enfado, placer, satisfacción y así con decenas de sensaciones diferentes.

Los resultados fueron comparados con los obtenidos en cientos de voluntarios cuya felicidad fue clasificada en niveles que iban del 0.3 (muy infeliz) a -0.3 (muy feliz). Matthieu Ricard logró -0.45, desbordando los límites previstos en el estudio, superando todos los registros anteriores y ganándose un título –«el hombre más feliz de la tierra»– que él mismo no termina de aceptar. ¿Está también la modestia ligada a la felicidad? El monje prefiere limitarse a resaltar que efectivamente la cantidad de «emociones positivas» que produce su cerebro está «muy lejos de los parámetros normales».

El problema de aceptar que Ricard es el hombre más contento y satisfecho del mundo es que nos deja a la mayoría en el lado equivocado de la vida. Si un monje que pasa la mayor parte de su tiempo en la contemplación y que carece de bienes materiales es capaz de alcanzar la dicha absoluta, ¿no nos estaremos equivocando quienes seguimos centrando nuestros esfuerzos en un trabajo mejor, un coche más grande o una pareja más estupenda?

Los trabajos sobre la felicidad del profesor Richard J. Davidson, del Laboratorio de Neurociencia Afectiva de la Universidad de Wisconsin, se basan en el descubrimiento de que la mente es un órgano en constante evolución y, por lo tanto, moldeable. «La plasticidad de la mente», en palabras del científico estadounidense, cuyo estudio es el quinto más consultado por la comunidad investigadora internacional.

Los científicos han logrado probar que la corteza cerebral izquierda concentra las sensaciones placenteras, mientras el lado derecho recoge aquellas que motivan depresión, ansiedad o miedo. «La relación entre el córtex izquierdo y el derecho del cerebro puede ser medida y la relación entre ambas sirve para representar el temperamento de una persona», asegura Ricard, que durante sus resonancias magnéticas mostró una actividad inusual en su lado izquierdo.

Los neurocientíficos americanos no creen que sea casualidad que durante los estudios llevados a cabo por Davidson los mayores registros de felicidad fueran detectados siempre en monjes budistas que practican la meditación diariamente. Ricard lo explica en la capacidad de los religiosos de explotar esa «plasticidad cerebral» para alejar los pensamientos negativos y concentrarse sólo en los positivos. La idea detrás de ese concepto es que la felicidad es algo que se puede aprender, desarrollar, entrenar, mantener en forma y, lo que es más improbable, alcanzar definitivamente y sin condiciones.

Éxtasis mental. Lograr el objetivo de la dicha no es fácil. Ricard ha escrito una decena de libros –estos días combina sus retiros espirituales con la promoción de su obra Happiness en el mundo anglosajón– y cientos de artículos tratando de mostrar el camino y, aunque la mayoría de sus obras se han convertido en éxitos editoriales, el propio autor descarta que su lectura garantice el éxito. Al igual que un logro en atletismo o en la vida laboral, el cambio sólo es posible con esfuerzo y tenacidad, pero Ricard asegura que todo habrá merecido la pena una vez se alcanza el estado de éxtasis mental que logran los elegidos. En su Defensa de la felicidad (Urano), la traducción de su último libro publicado en España, el monje explica cómo nuestra vida puede ser transformada incluso a través de variaciones mínimas en la manera en que manejamos nuestros pensamientos y «percibimos el mundo que nos rodea».

Es un viaje hacia el interior de uno mismo que Matthieu Ricard recorrió contra todo pronóstico. Nacido en París en 1946, el «monje feliz», como se le conoce en todo el mundo, creció en un ambiente ilustrado. Su padre, Jean-François Revel, fue un reconocido escritor, filósofo y miembro de la Academia Francesa que reúne a la elite intelectual del país galo. Su madre dedicó gran parte de su vida profesional a la pintura surrealista y tuvo un gran éxito antes de convertirse también ella en monja budista. Ricard vivió en su juventud los excesos propios del París de los años 60 y tras terminar sus estudios de secundaria se decidió por las ciencias. Hizo su doctorado en genética celular en el Instituto Pasteur de París y trabajó con el premio Nobel de medicina François Jacob. Parecía destinado a convertirse en uno de los grandes investigadores del campo de la biología cuando le dio a su padre el disgusto de su vida.

El estudio de textos budistas desencadenó una llamada espiritual que le llevó a dejarlo todo. Decidió que el laboratorio no era lo suyo y partió hacia el Himalaya para hacerse discípulo de Kangyur Rinpoche, un histórico maestro tibetano de la tradición Nyingma, la más ancestral escuela del budismo. Era 1972 y las próximas tres décadas de este francés de carácter suave y cultura exquisita –el único europeo que lee, habla y traduce el tibetano clásico– iban a ser dignas del mejor guión de una película.

Tras estudiar con los grandes maestros del budismo, pasar meses en retiros y recorrer los pueblos del Himalaya, conoció al Dalai Lama y en 1989 se convirtió en uno de sus principales asesores y en su traductor al francés. Su posición como mano derecha del Señor de la Compasión le ha convertido en la figura budista occidental más influyente del mundo y llevaron al gobierno francés a concederle la Orden Nacional Francesa.

La vida elegida por Ricard le enfrentó a los ideales en los que se había formado y al ateísmo de su padre. Ambos decidieron discutir sus diferencias en El monje y el fisólofo, un diálogo que sólo en Francia vendió 500.000 copias y en el que la búsqueda de la felicidad está presente en cada capítulo. «Tenía muchas esperanzas en su futuro profesional y me parecía una lástima que abandonara [su carrera científica]. Después me di cuenta de que había transferido su espíritu científico al estudio del budismo», decía el padre antes de morir, una vez hubo aceptado la elección de Matthieu.

La idea de Ricard de ofrecerse para los estudios de la mente que llevaba a cabo la Universidad de Wisconsin estuvo influenciada por el propio Dalai Lama, que durante años ha colaborado con científicos occidentales, facilitando el análisis cerebral de los monjes y su capacidad de aislar la mente durante las sesiones de meditación. Uno de los aspectos que más ha fascinado a los investigadores es la capacidad de los monjes de suprimir sentimientos que hasta ahora creíamos inevitables en la condición humana: el enfado, el odio o la avaricia. El estudio de sus cerebros demuestra una capacidad extraordinaria para controlar sus impulsos basados en el principio de que Buda no prometió a sus seguidores la salvación en el cielo, sólo el final de sus sufrimientos en la tierra si lograban controlar sus deseos. Para muchos ese ha sido uno de los puntos flacos del budismo: la limitación de las ambiciones personales y la pasividad.

Ricard suele acudir a una anécdota del Dalai Lama para negar que el control de los impulsos negativos sea igual a pasividad o falta de respuesta, por ejemplo ante un crimen o un genocidio. «Alguien le preguntó en una ocasión al Dalai Lama qué haría si alguien entra en una habitación para matar a todos los presentes. Su respuesta irónica fue: «Empezaría por dispararle a las piernas. Y si eso no funciona, apuntaría a la cabeza».

Ricard cree que el problema es que nuestros sentimientos negativos hacia otras personas no están a menudo justificados, sino que los hemos creado nosotros en nuestra mente de forma artificial como respuesta a nuestras propias frustraciones. Y ése es uno de los impulsos que el monje francés piensa que hay que aprender a controlar si se quiere ser feliz. Para el escritor, la felicidad es «un tesoro escondido en lo más profundo de cada persona». Atraparla es cuestión de práctica y fuerza de voluntad, no de bienes materiales, poder o belleza. Los que llegan al final del viaje y logran la serenidad que lleva a la dicha, asegura Ricard, sienten lo mismo que «un pájaro cuando es liberado de su jaula».

Satisfacción filipina. Tampoco es necesario leer a este hijo adoptivo de Buda o retirarse a un templo en el Himalaya para comprobar que el «dinero no da la felicidad». Los habitantes de las barriadas pobres de Manila se muestran, a pesar de sus dificultades, aparentemente más contentos que los tiburones financieros de la vecina y multimillonaria Hong Kong. Cada vez que se hace una encuesta sobre felicidad global, los filipinos aparecen entre los pueblos más satisfechos. Ni la pobreza ni el hecho de que su país haya sido declarado el «lugar del mundo más afectado por los desastres naturales» por el Centro para la Investigación y Epidemiología de Desastres parecen afectar su visión positiva de la vida. Su intensa vida social y familiar compensa penurias privaciones. Los honkoneses, con una renta per cápita 20 veces mayor, aparecen sistemáticamente en los últimos lugares en los mismos sondeos de felicidad. La presión consumista, el estrés y el deterioro de las relaciones sociales figuran entre las causas de insatisfacción más citadas por los ciudadanos. Todo el desarrollo y el dinero del mundo no han logrado levantar el ánimo de la Nueva York de Asia.

Matthieu Ricard ve en resultados como éste la prueba de que cualquiera, no importa las desgracias que haya vivido, puede alcanzar la felicidad si cambia el chip mental que a menudo nos hace detenernos en los aspectos negativos de la existencia. Incluso la pérdida de los seres queridos puede sobrellevarse con relativa facilidad si se afronta la muerte desde una perspectiva nueva, menos centrada en su dramatismo. «Mi padre murió el año pasado a los 82 años. Como dependía tanto de su brillantez intelectual, cuando se vio limitado se desanimó», asegura el monje, para quien la muerte de quienes nos rodean debe ser aceptada como un paso más en el ciclo natural de la vida y no necesariamente como un episodio triste. «El mejor homenaje que podemos ofrecer a los que ya no están con nosotros es vivir la vida de forma constructiva, ser conscientes de que nacemos solos y morimos solos. ¿Por qué no sentir que cada ser humano es nuestro familiar, que cada casa es nuestro hogar?».

Los investigadores que han estado analizando las emociones de Ricard creen que los resultados podrían servir para paliar enfermedades como la depresión y llevar a la gente a entrenar una mente saludable de la misma forma que hoy se acude al gimnasio a mejorar la forma física. Más aún, si como sugiere Ricard, una de las claves de la satisfacción personal es el control y la supresión de instintos negativos como el odio, y si existe una forma de limitarlos, estaríamos ante la posibilidad de mejorar la condición humana y enmendar sus peores defectos.

Por supuesto son muchos los que apuntan a la inocencia y la sobredosis de utopía que supone pensar en una aldea global en la que todo el mundo perdona a los demás y nadie se enfada con nadie, un mundo basado en las buenas maneras y sentimientos, sin guerras ni luchas de poder. El monje francés responde a quienes dudan con la pregunta que mejor define su visión de la vida: «¿Acaso quieres vivir una vida en la que tu felicidad dependa de otras personas?».

Matthieu Ricard no quiere. Por eso en lugar de una casa en la playa ha elegido una vida contemplativa en el monasterio nepalí de Shechen; por eso ha regalado los millones de euros procedentes de sus libros (se han vendido millones de copias en todo el mundo y han sido traducidos a una decena de lenguas); y quizá por eso ha evitado los conflictos propios de la vida matrimonial. El «hombre más feliz del mundo» no sugiere que todo el mundo haga lo mismo para encontrar la dicha. Sólo que aprendamos que la deseada casa de la playa, los millones en el banco o esa pareja tan atractiva tampoco nos conducirán a ella. Aprender a contentarnos con lo que tenemos quizá sí.

Vejez: Cuando la agudeza mental y la acción disminuyen, es tiempo de experimentar y manifestar cariño, afecto, amor y comprensión.

Muerte: Forma parte de la vida, rebelarse es ir contra la propia naturaleza de la existencia. Sólo hay un camino: aceptarla.

Soledad: existe una manera de no sentirse abandonado: percibir a todos los hombres como parte de nuestra familia.

Alegría: Está dentro de cada uno de nosotros. Sólo hay que mirar en nuestro interior, encontrarla y transmitirla.

Identidad: No es la imagen que tenemos de nosotros mismos, ni la que proyectamos. Es nuestra naturaleza más profunda, ésa que nos hace ser buenos y cariñosos con quienes nos rodean.

Conflictos de pareja: minimizarlos. Es muy difícil pelearse con alguien que no busca la confrontación.

Familia: Requiere el esfuerzo constante de cada uno de sus miembros, ser generoso y reducir nuestro nivel de exigencia.

Deterioro físico: Hay que aprender a valorarlo positivamente. Verlo como el principio de una nueva vida y no el principio del fin.

Relaciones sociales: Es más fácil estar de buen humor que discutir y enfadarse. Lo ideal es seguir siendo como somos y utilizar siempre que podamos la franqueza y la amabilidad.

Felicidad: Si la buscamos en el sitio equivocado, estaremos convencidos de que no existe cuando no la encontremos allí.

Su última obra traducida al español: «Defensa de la felicidad» (Urano).

LA PURIFICACIÓN INTERNA


"Nunca estamos solos ni abandonados, sin cesar recibimos mensajes del mundo invisible. Estos mensajes son como unas huellas que se graban en el alma del mundo, y pueden sernos transmitidos a través de animales, en particular de los pájaros, o incluso a través de los humanos. Con respecto a los animales esto se realiza evidentemente sin ellos saberlo; y por lo que respecta a los humanos, la mayoría de las veces también. En general, no son conscientes de que nos transmitan mensajes, y es preciso todo un aprendizaje para lograr descifrarlos.
En vez de preguntar a las cartas, a las bolas de cristal, etc., debemos estar vigilantes, atentos, estudiar, buscando la confirmación de estos mensajes o su desmentido, en todas partes en la naturaleza, y sobre todo en nosotros mismos. Así, poco a poco, lograremos verlo claro. Pero para conseguir un día esta claridad, debemos realizar todo un trabajo interior de purificación."


Omraam Mikhaël Aïvanhov

07 mayo 2007

ULTIMAS NOTICIAS DE SN 2006gy


'Monstruosa explosión' de una estrella puede ser nuevo tipo de supernova

La explosión estelar más brillante hasta ahora registrada podría ser la de un nuevo tipo de supernova, de acuerdo con los cálculos del Observatorio Chandra de rayos X, informó hoy la agencia espacial estadounidense NASA.

El descubrimiento, dijeron los científicos en una conferencia de prensa, indica que las explosiones de estrellas enormes fueron relativamente comunes en las etapas tempranas del universo y que una explosión similar podría ocurrir en la propia galaxia en la que se encuentra la Tierra, la Vía Láctea.

'Esta fue una explosión verdaderamente monstruosa, cientos de veces mayor que la de una supernova típica', dijo Nathan Smith, de la Universidad de California (Berkeley), quien encabeza el equipo de astrónomos de esa universidad y de la de Texas.

'Esto significa que la estrella que explotó podría tener el mayor tamaño que puedan alcanzar los astros, unas 150 veces el tamaño del Sol', añadió. 'Jamás antes habíamos visto algo así'.

Los astrónomos han descubierto unas 500 supernovas tan sólo en 2006, dijo Alan Smale, del programa Chandra en la sede central de la NASA.

'Pero ésta es extraordinariamente grande y brillante', añadió Smith.

El observatorio Chandra, que orbita a unos 139.000 kilómetros de la Tierra, es el telescopio de rayos X más poderoso y se diseñó para observar las radiaciones procedentes de regiones de alta energía en el Universo, tales como los restos de estrellas que han estallado.

Los astrónomos creen que las estrellas de primera generación fueron gigantescas y la observación de esta supernova podría brindar una vista inusitada de la forma en que 'murieron' las primeras estrellas.

Hasta ahora no se había podido observar, en nuestra región del Universo, una supernova de tales dimensiones y en el proceso hacia su muerte.

El descubrimiento de la supernova denominada SN 20006gy proporciona pruebas de que la muerte de las estrellas de tal magnitud es un fenómeno totalmente diferente del descrito por las predicciones teóricas.

Dave Pooley, quien dirigió las observaciones de Chandra en la Universidad de California, dijo que los datos recogidos hasta ahora 'dan pruebas firmes de que la SN 2006gy fue, de veras, la muerte de una estrella extremadamente grande'.

Los astrónomos explicaron que, al parecer, SN 2006gy expelió una gran cantidad de masa antes de la explosión. Esta erupción es similar a la ya observada desde Eta Carinae, una estrella gigantesca en la Vía Láctea, y por eso algunos científicos creen que la Eta Carineae también se encamina a una explosión como supernova.

La SN 2006gy bien puede ser la supernova más brillante observada hasta ahora, pero se encuentra en la galaxia NGC 1260 y a unos 240 millones de años luz de la Tierra.

En cambio la Eta Carinae se encuentra a apenas 7.500 años luz y es vecina de la Tierra en la misma Vía Láctea.

Mario Livio, del Instituto de Ciencia de Telescopio Espacial en Baltimore (Maryland), dijo que 'no puede saberse con certeza si Eta Carinae explotará pronto, pero es mejor que mantengamos la vigilancia por si acaso'.

'La explosión de Eta Carinae podría ser el mejor espectáculo estelar de la civilización moderna', añadió.

Las supernovas ocurren cuando las estrellas más grandes agotan todo su combustible y se destruyen por su propia gravedad, pero los astrónomos creen que en el caso de SN 2006gy las circunstancias pueden haber sido diferentes.

Bajo ciertas condiciones, el núcleo de una estrella mayor produce tanta luz de rayos gamma que una porción de la energía de la radiación se convierte en pares de partículas y anti partículas. La disminución de energía que resulta de ello hace que la estrella se comprima por su propia gravedad.

Después de la compresión ocurren reacciones termonucleares y la estrella explota, dispersando los restos en el espacio. Los datos de la SN 2006gy indican que las supernovas resultantes de las primeras estrellas, en lugar de colapsarse completamente en agujeros negros, pueden ser más comunes que lo que hasta ahora se creía.

'En términos de su efecto sobre el Universo, la diferencia es enorme entre estas dos posibilidades', dijo Smith. 'Una dispersa por la galaxia una gran cantidad de nuevos elementos y la otra los aprisiona para siempre en un agujero negro'.


EPIDEMIA DE PLANETAS


Un grupo de astrónomos halló un nuevo astro a 400 años luz

El planeta identificado como, el HAT-P-2b, es ocho veces más grande que Júpiter, el mayor de los planetas conocidos.

Jerusalén (EFE, 7 mayo, 2007) - Un equipo internacional de astrónomos encabezados por el israelí Zvi Mazeh, de la Universidad de Tel Aviv, ha descubierto un nuevo planeta, el HAT-P-2b, a 400 años luz de la Tierra, informó ayer el diario Jerusalem Post.

El descubrimiento del nuevo planeta, en el que participó Avi Shporer, se logró tras 26,000 mediciones de la intensidad de la luz de la “estrella madre”, la HD 147509, a la que circunvala cada 5.6 días y genera una temperatura de 1,500 grados al acercarse aunque pierde centenares de ellos al alejarse en su órbita elíptica.

Hasta la fecha se han detectado unos 200 planetas fuera del sistema solar, y catorce de ellos, como el nuevo, giran en una órbita elíptica alrededor de una estrella.


En las mediciones cooperaron tres pequeños observatorios de Israel, el de Keck -el mayor del mundo-, que lo seguía al aparecer el Sol, en Hawai, y otro en Arizona, Estados Unidos.

Otra particularidad del “HAT” es lo inusual, pues se mueve más cerca de la “estrella madre” que cualquier otro planeta del sistema solar al que pertenece la Tierra.


Asimismo, es ocho veces más grande que Júpiter, el mayor de los planetas conocidos que, como la Tierra, giran alrededor del Sol, su “estrella madre”.

Como el “año” del nuevo planeta es de menos de seis días alrededor de su estrella, los cambios climáticos son radicales a lo largo de la órbita, informó.


El descubrimiento, dijo el catedrático, refuerza la impresión de que el espacio abarca mucho sistemas planetarios “significativamente distintos de los conocidos”.

“El fenómeno nos hace sentir la grandeza del ser humano por su habilidad para investigar la inmensidad del espacio, y también la insignificancia del hombre dentro del sistema”, comentó Mazeh.


TrES-4: EL MAYOR PLANETA CONOCIDO


Un equipo internacional de astrónomos anunció este 7 de agosto 2007 el descubrimiento del mayor planeta ya conocido. El TrES-4, que es cerca de un 70% mayor que Júpiter, está fuera del Sistema Solar. En la imagem, una simulación por computador.

18 abril 2007

"La última aventura: nosotros mismos."



Queridas amigas y amigos, compañeros de camino....
Os comunico que SATPREM, dejó su cuerpo el pasado lunes día 9 de Abril.
Un gran Trabajador para la Evolución, que dedicó su vida a continuar el trabajo del Yoga de las Células de Sri Aurobindo y La Madre.
Un SER EXCEPCIONAL al que amo y respeto profundamente, desde aquí le dedico estas páginas y este trabajo que adjunto.
Siempre estará en mi corazón.
Con todo mi amor.
Uma






"El reino de la aventura ha terminado. Aunque vayamos hasta la séptima galaxia, iremos allí encasquetados y mecanizados, y volveremos a encontraros tal y como somos: unos niños ante la muerte, unos seres vivos que no saben muy cómo viven ni por qué, ni adonde van. Sabemos perfectamente que sobre la Tierra el tiempo de los Córtes y de los Pizarro ha llegado a su fin: la misma Mecánica nos aprisiona a todos, la ratonera se cierra de nuevo. Pero, como siempre, descubrimos que nuestras más sombrías adversidades son nuestras mejores ocasiones, y que el oscuro paso conduce a una luz mayor. Nos encontramos, pues, acorralados al pie del muro, ante el último terreno que nos queda por explorar, la última aventura: nosotros mismos."

SATPREM
La Aventura de la Consciencia
27 de Enero de 1970



BIOGRAFIA DE SATPREM

Marinero y bretón, aunque nació en París en 1923. Miembro de la resistencia, fue detenido por la Gestapo cuando tenía veinte años y pasó un año y medio en un campo de concentración. Destrozado, viajero infatigable desde el Alto Egipto a la India que es donde encuentra a Sri Aurobindo y a la Madre, y encuentra el sentido: ¿el hombre es un ser de transición? También se lanza a la aventura en Guayana en donde pasa un año en plena selva, luego en Brasil, y en África...

En 1953, a la edad de treinta años, vuelve definitivamente a la India, junto a La que buscaba el secreto del paso a la ¿próxima especie?, Madre, de la cual se volverá la confidente y testigo durante cerca de veinte años. Escribe un primer ensayo titulado Sri Aurobindo y la aventura de la Conciencia. A los cincuenta años recoge y publica el fabuloso documento del caminar de Madre, la Agenda, en 13 volúmenes, al tiempo que escribe la trilogía: el Materialismo Divino, la Especie Nueva, La mutación de la Muerte y un último ensayo: La mente de las Células.

A los cincuenta y nueve años se retira definitivamente para lanzarse en la última aventura: la búsqueda del “gran paso evolutivo” hacia lo que vendrá después del Hombre. Su última entrevista, en 1984, dio lugar a La Vida sin Muerte en donde cuenta el principio de su experiencia en el cuerpo.

En 1989, después de siete años pasados en “cavar en el cuerpo”, Satprem escribe un corto relato autobiográfico en el cual puntualiza la situación humana, La revuelta de la Tierra.


“Y el silencio no está vacío, es un Lleno absoluto,
pero un Lleno sin nada dentro, o un Lleno que contiene como la esencia de todo lo que puede ser,
justo un segundo antes de que las cosas nazcan.
Estas no están aquí y sin embargo, aquí están, como una canción no entonada aún”.
Satprem

08 abril 2007

“LA HUMANIDAD TAMBIÉN SE CONTAGIA”

Entrevista con Miguel Grinberg, ecologista, pensador, poeta y protagonista de la cultura alternativa de las últimas cuatro décadas en la Argentina y las Américas.

Por Ignacio Escribano


“Generalmente, el lector o el oyente pasa la mayor parte del tiempo tratando de discernir desde qué lugar le están hablando, desde qué ideología, partido político, poder adquisitivo, religión… ¿es homosexual?, ¿es pagano? Para mí, es vital crear una sociedad en la cual se practique no la unanimidad, sino el diálogo de las diferencias. Pero soy optimista. En un mundo que tiende a ser patéticamente estéril también se vislumbran verdaderos chispazos de fertilidad. De lo contrario, no seguiría escribiendo, traduciendo, haciendo programas de radio...”

Miguel Grinberg se expresa desde su ceñido bunker literario-intelectual, donde pilas y más pilas de libros y revistas han terminado de apoderarse de las hornallas de la cocina, de una heladera, de un corredor y hasta del piso del baño. Allí, entre pilas de eclecticismo, toda “tierra firme” funciona como anaquel.


“El ser humano posee dones especiales pero no se encuentra por encima de la naturaleza: es parte de ella”, dice este poeta y escritor de 67 años, calmoso, quien tras haber trabajado 10 años en Kenia -de donde conserva magnánimos recuerdos de sus amigos negros, de su espiritualidad y de la manera en que preservan el medio ambiente- bien podría haberse vuelto un animista africano. Pero no.

Criado en el seno de una familia judía, Grinberg -padre de dos hijos brasileros y casado desde hace 23 años- cuenta que con el tiempo se sintió enormemente atraído por el cristianismo: “Tuve el privilegio de ser amigo de un gran hombre del siglo XX, el padre Thomas Merton, que me permitió visitarlo en su monasterio trapense, en Kentucky, y entablar así una relación personal; por otra parte, la herramienta que yo buscaba de meditación me la dio, invitado por otro amigo, Allen Ginsberg, el budismo tibetano en el instituto Naropa, en Colorado. También me cautivó el sufismo islámico, los rollos del Mar Muerto y los esenios, donde ya no se sabe donde termina el judaísmo y empieza el cristianismo… Hoy puedo decir que soy naturalmente ecuménico”.

Grinberg, fundador de la revista Mutantia y creador de la holodinamia, un tipo de meditación basada en sonidos, aclara que la suya no es una diversidad simultánea: “He tenido ciclos. Con mi primera revista literaria, Eco Contemporáneo, en los ´60, todo era poesía; después pasé a crítico cinematográfico, y luego a realizador de programas de rock y publicista de cine para Hollywood. Más tarde, trabajé en la órbita de las Naciones Unidas en el tema de medio ambiente. En fin. Pero siempre fui un testigo crítico de la realidad argentina. Además, he viajado mucho, por lo que siento que estoy en condiciones de tener perspectivas muy contrastantes”. Como si todo ese cambalache de intereses y vivencias fuera poco, Grinberg deja deslizar, no sin algo de picardía, que su cuñado, salesiano, es obispo de la Iglesia Católica en Brasil y, su tío, vicario de la Iglesia Ortodoxa de San Pablo.

-Borges hablaba de un yo plural y de una sola sombra. ¿No se siente un tanto así?

-No se me había ocurrido. Qué interesante. Y desconcertante también, porque el yo es por naturaleza singular. La pluralidad la dicta el coro que nos rodea; desde esa interacción surge un juego de espejos muy particular. Una vez recibí una carta de Allen Ginsberg, en la que me escribía: “Hoy cumplo 50 años; es como cumplir 15 pero con espejos”. De todas maneras, uno elige el personaje que desea entre las muchas posibilidades. Y desde un punto de vista de la búsqueda espiritual uno trata de no dejarse comer por la sombra.

-En su libro La generación “V” habla de “vivir poéticamente”. ¿A qué se refiere?

-Cuando se creó el servicio militar obligatorio, nuestro país estaba inmerso en una situación caótica, donde era necesario alfabetizar a muchos habitantes del interior e inmigrantes; era necesario crear conciencia nacional. La milicia hacía ese trabajo pedagógico. De carácter compulsivo, pero necesario en aquel momento. Hoy ya no se trata de crear una unanimidad conceptual a través de la nacionalidad, la cultura o de ese tipo de palabras que suelen usarse con mayúsculas. Hay fenómenos de la historia de la humanidad -como el canibalismo o el incesto- que, salvo en condiciones anormales o patológicas, ya han sido superados. Otros aún no.

-¿Cuáles son los grandes desafíos para la humanidad?

-Uno es la superación del instinto homicida. Todo el siglo XX fue una antología del espanto humano. El segundo punto es que ya no se puede seguir hablando de una educación o de una formación uniforme y universal.


-¿Cómo cree que debería ser la educación?


-Particularizada, ya que cada uno de nosotros nace con un potencial y con dones muy definidos: el aprendiz no es un recipiente para llenar sino una lámpara para encender. Y, en este sentido, los procesos de masificación son una enorme plaga contrapuesta y negativa. Por eso, y vuelvo al espíritu de la década del ´60 -en la cual vivíamos apuntalándonos en la poesía propia y ajena-, el tema consiste en concebir la vida como una obra de arte.


-¿Sin separar entre individuo y artista?


-De ningún modo. En nuestra sociedad está, por un lado, el que pinta, hace cine, canta, escribe Libros o actúa; el resto son los espectadores. La sociedad humana no puede dejar de concebir a cada uno de los individuos que la componen como una verdadera obra de arte.


-¿Cree realmente que la vida como obra de arte es hoy una posibilidad?


-Todo lo contrario. Hoy se vive una espantosa dictadura de la vulgaridad, que genera toda esa gama de trastornos mentales, emocionales y de convivencia que llenan las páginas de los informativos. Así, el hombre-masa se solidifica y pasa a ser irracional, lentamente emotivo, antiindividual y destructivo. En estos dos últimos siglos de materialismo exacerbado se ha pasado por alto el hecho de que no somos seres destinados a existir como consumidores, contribuyentes o combatientes…


-Hablando de combatientes, ¿cuáles son las grandes epopeyas que tenemos por delante?


-Una es obvia: la estación espacial internacional que se está construyendo, y desde la cual se podrá salir a la aventura espacial con mucha más facilidad. La otra es la introspectiva, la que se esfuerza por ampliar el área de la conciencia.


-Y como especie humana: ¿En cuál de las dos aventuras hemos llegado más lejos?


-El viaje hacia el exterior es y va a ser exclusivo para especialistas: astronautas, científicos, técnicos y militares. Con respecto a la epopeya introspectiva, creo que cada día hay más personas que, de manera intuitiva y espontánea, sienten que su estilo de vida les está robando la inocencia junto con el verdadero sentido de haber nacido. Yo todos los años participo de los congresos holísticos internacionales que se realizan en Brasil. Actualmente hay una corriente de ejecutivos, dentro del Banco Mundial, que realizan encuentros de debates espirituales sencillamente porque sienten que su vida está incompleta. Estos congresos tienden a recibir auspicio económico de grandes compañías brasileñas o filiales de compañías trasnacionales. Es alentador ver que del lado de “los poderosos” también hay un cambio de conciencia y un despertar espiritual.


-Ya que menciona la inocencia perdida, ¿qué le sugiere la siguiente frase: “De chico tuve que interrumpir mi educación para ir a la escuela”?

-Lo dijo Mark Twain. Lamentablemente, lo que hoy llamamos educación no es más que capacitar a los chicos para un mundo que ya no existe. Pero en el reverso de esa imagen hay otra anécdota. A Thomas Alva Edison -uno de los inventores más geniales de todos los tiempos- las maestras lo devolvieron a su madre con la excusa de que era retardado…


-Con Einstein, en esa línea, hay anécdotas similares…


-Y con tantos otros. Una de las fallas más grandes de nuestra educación es que se ocupa, con todo derecho, de los derechos de los diminuidos física e intelectualmente, pero no se ocupa de los superdotados que sufren tanto o más que los deficientes.


-¿Qué es un superdotado?


-Un niño que consigue mantener incólumes sus talentos naturales a pesar de sus maestros.


-Algo que nada tiene que ver con el famoso IQ, o coeficiente intelectual, ¿o sí?


-No, no tiene nada que ver con el coeficiente intelectual ni con la posibilidad de hacer los quebrados más rápidos que los demás.


-¿Y qué sería una persona inteligente?


-Depende desde dónde se mire. Si se mira en el sentido de utilidad de la corporación transnacional, un tipo inteligente es el que permite que en el balance de fin de año se hallan ganado muchos más millones de dólares que en el año anterior.


-¿Y desde una mirada espiritualmente más evolucionada?


-Desde esa óptica, un ser inteligente es aquel que consigue ser él mismo de acuerdo a su naturaleza y lleva, además, ese proceso evolutivo hasta sus últimas consecuencias.

-¿Podría mencionar algunos ejemplos que encajen en ésta última categoría?


-Bueno, los autores sobre los cuales he escrito o traducido: el Maestro Eckhart, Thomas Merton, Edgar Morin, Ken Wilber, el poeta persa Jalal al-din Rumi, William Blake…


-Ahora, más allá de que además hayan podido ser poetas, escritores, filósofos o pensadores, hay un tinte decididamente místico en casi todos ellos. En el contexto del misticismo, ¿qué rol juega el intelecto?


-Es un recurso natural que se usa en el abordaje racional de los fenómenos y que permite, a la manera del radar, construir itinerarios. Yo, como intelectual, lo utilizo del mismo modo que el capitán de un barco utiliza el cielo, las estrellas o la brújula. Ahora, cuando medito, trato de detener todos los discursos que la mente fabrica sin cesar. El trabajo introspectivo del meditador consiste en aquietar el torbellino mental. Por eso, en el budismo zen se habla de alcanzar la no-mente.


-¿No cree que el concepto de la no-mente da lugar a malas interpretaciones?


-Ese silencio interior al cual aspira el meditador no significa renunciar al intelecto sino que, a la hora de sumergirse en las aguas profundas de su ser, lo hace completamente desprovisto de salvavidas. Meditar es el arte de entregarse. Uno aprende a nadar no porque conquista las aguas sino porque aprende a acompañarlas. Y para esto es preciso alivianarse, soltar lastre; de lo contrario te hundís. El otro día vi una película de origen hindú, Samsara. En una escena, el lado frontal de una piedra preguntaba: “¿Cómo hace una gota de agua para mantenerse como tal, sin secarse o evaporarse?” Y cuando el monje la da vuelta, lee: “Se sumerge en el océano”. En el mundo no se practica ese tipo de enseñanzas; todo lo contrario, cada uno termina encerrado dentro de un frasquito. Y por eso tenemos grandes colecciones de frasquitos y poca humanidad.


-¿Qué lugar le daría a la meditación dentro de la escuela o la pedagogía en general?


-En estos momentos, la medicación se enseña en muchos establecimientos pedagógicos, incluso en la Argentina. Yo espero que vayamos incrementando el quórum de las personas que tratan de afinar la propia vida como si fuera un instrumento. En una de esas, por contagio y por seducción pueda llegar a contagiar a los demás. Y la humanidad también se contagia.


-¿Cuál es el rol fundamental del intelectual contemporáneo?


-Hoy, el intelectual, en lugar de dejarse atormentar por todo lo que no funciona en la sociedad contemporánea, tendría que poner mucho más énfasis en la divulgación de nuevos caminos posibles, de los aciertos de quienes están en condiciones de marcarnos los claros, los tesoros ocultos y los verdaderos significados de nuestro papel en la vida.


-¿Hay ejemplos concretos?


-Abundan. En la literatura, en el cine, en la música… Hay una cantidad de individuos que están dando grandes pasos en pos de un modo diferente de ser humanos.


-¿Diferentes en qué sentido?


-Con mayor intensidad, transparencia, compromiso, solidaridad, autonomía…


-Conceptos muy lindos pero algo abstractos…


-Sí, pero cuando uno los aplica en la vida cotidiana, dejan de ser ideas y se convierten en vivencias. En estos tiempos, el intelectual tiene la rara oportunidad de asumirse como una especie de “radar” mental a fin de captar aperturas hacia realidades -individuales y sociales- inéditas.


-¿Por qué dice “rara oportunidad”?


-Porque la cultura actual se encuentra en una etapa de descomposición, y así como la Edad Media fue un torbellino que dividió los tiempos entre la Edad Antigua y la Edad Moderna, ahora atravesamos un territorio “intermedio”, que dejó de ser “posmoderno”. Al igual que el artista, el intelectual tiene tres opciones: denunciar, enunciar (o sea, describir conceptos desde la ética o la estética), o anunciar rumbos. Me atrae esta última posibilidad. Y desde ella, insisto en que la sociedad del mañana deberá concebirse como una obra de arte.


-¿No tiene la sensación de que a veces el propio ego termina siendo la principal preocupación de muchos intelectuales?


-Bueno, hay intelectuales que generalmente disertan para escucharse a sí mismos. Y debo reconocer que muchos de ellos producen disertaciones no menos que magníficas pero absolutamente estériles.


-William Blake, a quien usted tanto admira, escribió: “Quién piensa y no obra, engendra peste”. ¿Dónde entra el intelectual en esas palabras?


-La persistencia de la crítica negativa es una manera de bloquear el advenimiento de lo contrario. Un amigo mío, poeta, cuando leyó por primera vez esa frase de Blake, dijo: “Quien no piensa y obra, también engendra peste”. Entonces, cuando el intelectual es al mismo tiempo humano, ya no tiene miedo al ridículo.


-Pero el miedo al ridículo es directamente proporcional al tamaño del ego.


-Sí, pero no hay nada que yo pueda hacer con el ego ajeno. A duras penas puedo hacer algo con el mío, y tratar de que no entorpezca en mi vida.


-En este aspecto, ¿cómo ha influido la psicología, que tanto insiste con la reivindicación del yo como una entidad permanente, no transitoria e independiente?


-La mayoría de la psicología no hace más que aplacar los conflictos, a fin de que la persona siga desempeñándose como un engranaje eficaz en la maquinaria que lo va a terminar de destruir, más de lo que lo ha destruido hasta ese momento. Con los años me he sentido atraído por la psicología transpersonal que, en cierta forma, amalgama lo espiritual y lo psicológico en un mismo aliento. Esto tiene un parentesco con lo que fue la psicología del hombre sano, de Abraham Maslow, que apuntaba a desarrollar los núcleos positivos de las persona, en lugar de quedarse atascado en los aspectos negativos o patológicos.


-¿Le preocupa la fuga de cerebros de la que tanto se habla?


-No es un tema que me haya preocupado mucho. Tengo muchos amigos poetas que se han ido de la Argentina y que han constituido su familia en otros lugares y que siguen escribiendo hermosas poesías. Y, de la misma manera, hay mucha gente que emigró de otra parte y está haciendo lo que deben hacer entre nosotros. Claro, se preocupan con razón los que dicen lo que cuesta formar un graduado universitario para que después se vaya a ejercer en otra parte. Pero la culpa no es del graduado universitario sino de la falta de oportunidades de nuestro país.


-Otro tema en los que usted insiste es en que las ciudades tienen que volverse verdes.


-Sí, no quiero dejar de lamentar que en nombre del progreso se sigan asfaltando y llenando de concreto los paisajes. Nuestra ciudadanía no está concientizada desde un punto de vista ecológico ni espiritual.


-¿Por qué hace referencia a la ecología y a lo espiritual simultáneamente?


-Porque la raíz etimológica Oikos, del griego, que quiere decir “morada”, sirve para crear tanto la ciencia ecológica como la palabra ecuménico, que es la morada universal dentro de la cual pueden convivir todas las religiones. El grueso de la gente sufre una suerte de mutilación espiritual; es decir, está convencida de que el poder adquisitivo exacerbado es la vía para llegar a triunfar en la vida. Vamos a tener que seguir padeciendo algunos tsunamis y algunas otras catástrofes análogas para darnos cuenta que, como decían algunos indios norteamericanos, el dinero no se puede comer. Sin embargo, por primera vez en la historia, el último Premio Nobel de la Paz lo ganó una mujer africana, mi amiga Wangari Maathai, que al mismo tiempo es la primera ecologista. Con lo cual vemos que, en cierta medida, estamos avanzando en la dirección apropiada.


-¿Cuándo habla de espiritualidad habla también de religión?


-No tienen nada que ver una con la otra; la religión se apoya en el dogma y la espiritualidad en la inmensa generosidad del universo.


-¿Qué cree que sucederá con las religiones?


-Mucha gente necesita la religión. Colin Wilson, un pensador contracultural británico dijo, y yo coincido, que la religión es un bastón para el camino. Y hay gente que necesita un apoyo al caminar.


-Por último: ¿cómo vive su rol de intelectual del siglo XXI?


-Como una suerte de cronista de un nuevo mundo posible. Y dado que la mente humana es una especie de timón, como intelectual me predispongo a expandir el área de mi conciencia, a orientarme hacia experiencias de plenitud, a soltar lastres de prejuicios y cobardías, y a proponer el ejercicio de una solidaridad conceptual y espiritual donde cada cual logre ofrecer lo mejor de su naturaleza.


Datos personales
Miguel Grinberg ha sido protagonista de la cultura alternativa de las últimas cuatro décadas en la Argentina y las Américas.
Editó revistas de vanguardia (Eco Contemporáneo, Contracultura y Mutantia), creó un baluarte de la pedagogía transformadora (Multidiversidad de Buenos Aires), fue cofundador de alianzas “verdes” pioneras (Red Nacional de Acción Ecologista y Pacto de Acción Eco-social de América Latina), e inventó una técnica avanzada de meditación para el desarrollo del potencial intuitivo (Holodinamia). Realizó además memorables ciclos radiales y, desde la prensa escrita y televisada, promovió el rock argentino y la ecología social. Fue prosecretario de redacción del diario La Opinión y de la agencia de noticias Télam. Tradujo al castellano obras de Herbert Marcuse, Thomas Merton, el Maestro Eckhart, William Blake, Joseph Campbell, Mahatma Gandhi y Allen Ginsberg, entre otros.





PENSAMIENTOS CÓSMICOS
Por Carl Sagan


Hemos traducido al castellano algunos pensamientos cósmicos de Carl Sagan, extraídos del libro y de la serie de televisión Cosmos, y que esperamos sirvan como fuente de comprensión, inspiración y deleite. Sumergidos como estamos en el devenir universal, nos vendrá bien detenernos un momento para adquirir un poco de perspectiva cósmica.
Quienes quieran ampliar los conocimientos que aquí se sintetizan, podrán leer el libro Cosmos de Carl Sagan y ver la serie de televisión. Se los anima también a ver la película (o leer el libro de Carl Sagan) Contact.


1.- El continuo espacio-tiempo

El cosmos es todo lo que existe, ha existido o existirá alguna vez. Nosotros mismos estamos hechos de materia estelar. Somos un medio por el que el cosmos se conoce a sí mismo.

La perspectiva cósmica es de 15.000 millones de años luz. Nuestro planeta es una mera mota de polvo girando alrededor de una estrella en las oscuras afueras de una galaxia típica de 200.000 millones de soles. Las inmensidades del espacio y del tiempo abarcan enormes vacíos, espectacular belleza y, quizás, muchos otros seres inteligentes que se maravillan como nosotros. El proceso evolutivo, que da origen a esas otras inteligencias, comienza de forma simple, pensamos, con las moléculas orgánicas que son abundantes en el gas y el polvo entre las estrellas, moléculas que son también rápidamente formadas en la temprana historia planetaria.

La vida aquí, sobre nuestra pequeña isla en el océano cósmico, es un testimonio de las posibilidades ocultas en los átomos de hidrógeno cuando les damos 15.000 millones de años de evolución cósmica.

2.- La vida: una voz en la fuga cósmica

Dada la abundancia de mundos y de tiempo, ¿cuál es la probabilidad de que la vida sea exclusiva de la Tierra? Hasta ahora solo conocemos el agudo tono aflautado de la vida en un mundo. Mientras nos preparamos para futuras exploraciones, nos asombramos y especulamos acerca de otras posibles voces en la fuga cósmica.

Esta generación ha sido la primera en descifrar las funciones del ADN, la molécula maestra en el corazón de cada célula y de cada cosa viviente sobre la Tierra. En el ADN se encuentra codificada la biblioteca de información genética, y sus pequeños pero importantes cambios producen mutación; es el compositor, intérprete e instrumento de toda vida en la Tierra.

Para las percepciones humanas, este proceso de evolución es lento. Pero en el tiempo cósmico, la evolución ha hecho maravillas. El origen y diversificación de la vida en la Tierra ha transformado y embellecido el planeta, un planeta floreciente que debe ser protegido y apreciado. En algunas especies, la vida ha desarrollado inteligencia y algún grado de consciencia. Esa consciencia nos permite a los humanos retroceder en el tiempo, contemplar nuestros orígenes y apreciar aquellos primeros pasos que nuestros antepasados dieron para trazar la carta de navegación de los cielos - el rumbo que conduce a la ciudadanía cósmica.

3.- La armonía de la naturaleza

Las mismas leyes naturales determinan la caída de una manzana en la Tierra, la trayectoria de una nave espacial interplanetaria y la majestuosa danza de galaxias a miles de millones de años luz de distancia. Los mismos elementos químicos, las mismas leyes de la mecánica cuántica, se aplican en cualquier lugar del cosmos.

Nuestros antepasados observaron la elegancia de la vida aquí sobre la Tierra y vieron evidente la exitencia de un Gran Diseñador. El más simple organismo unicelular es mucho más complejo que el más sofisticado reloj de bolsillo. Y además, los relojes de bolsillo no se ensamblan espontáneamente a sí mismos, o evolucionan, en lentas etapas, por sí mismos... de relojes abuelos. Un reloj implica un relojero - el arquitecto de la selección artificial. Pero, como Darwin y Wallace demostraron, existe otro camino, igualmente atractivo, igualmente humano y mucho más convincente: la selección natural, que hace la música de la vida más bella con el paso de los eones.

4.- Exploración: Historias de viajeros

Somos una especie joven y exploradora. El primer planeta que nosotros exploramos fue, naturalmente, el nuestro.... en magníficos barcos de vela, metáforas para las posteriores expediciones de descubrimiento a través del océano del espacio.

Los primeros barcos en navegar los mares del espacio han sido robots emisarios, designados para hacer un reconocimiento de los planetas cercanos. Pero algunos, como la nave Voyager, navegarán más allá, traspasando los límites del sistema solar e indestructible en el vacío del espacio.

En nuestra generación hemos encontrado fenómenos muchos más exóticos que cualquier tesoro traído de los lugares más distantes de la Tierra - agujeros negros, remolinos gravitacionales donde la luz es atrapada; púlsares, girando a modo de faros cósmicos; nubes oscuras de gas y polvo, mares de materia orgánica donde las estrellas nacen... Si no nos destruímos a nosotros mismos, las futuras generaciones algún día aterrizarán en mundos tan diferentes como todavía nadie ha podido imaginar - quizás un panorama nocturno de una galaxia entera ascendiendo sobre el horizonte; tal vez con una nebulosa multicolor en el cielo.

5.- Extraterrestres

Un tema común en la ciencia ficción y en la literatura OVNI supone la existencia de seres extraterrestres más o menos tan avanzados como nosotros. Quizás ellos tienen una clase diferente de nave espacial o de pistola de rayos, pero en la batalla ellos y nosotros somos más bien similares. En realidad, casi no hay posibilidad de que dos civilizaciones galácticas se encuentren en el mismo nivel tecnológico. En una confrontación, una de ellas siempre dominará completamente a la otra.

No tiene sentido preocuparse por las posibles intenciones malévolas de una civilización avanzada con la que podamos contactar. Es más verosímil que el mero hecho de que ellos hayan sobrevivido tanto tiempo signifique que han aprendido a convivir con ellos mismos y con otros. Una muy diferente clase de contacto es mucho más probable - el caso de que recibamos un rico, complejo mensaje, probablemente por radio, de otra civilización en el espacio, pero sin hacer contacto físico inmediato con ellos.

Puede haber planetas cuyos seres inteligentes no tengan 1011 neuronas como nosotros, sino 1020 o 1030. Nos asombraríamos de lo que ellos podrían saber. Si un mensaje extraterestre contiene valiosa información, las consecuencias para nuestra civilización serán pasmosas, incluyendo una profunda desprovincialización de la condición humana. Sabremos que cualquier cosa es posible.

6.- Cataclismos

De nuestros estudios de otros planetas obtenemos un renovado sentido de apreciación para la Tierra, que incluye serias advertencias del daño que le estamos inflingiendo y sus graves consecuencias. A través del uso miope de nuestras tecnologías, especialmente por el montón de reservas de armamento nuclear, corremos el riesgo de destruir nuestra civilización. No hay refugio a donde mudarnos en el cosmos.

Las colosales explosiones de supernovas, estrellas que se desgarran a sí mismas haciéndose añicos, son a la vez una muerte agónica y un punzante nacimiento. Las estrellas y los planetas próximos serán destruidos. Pero en la explosión se crean elementos pesados, los bloques de construcción de nuevos mundos y de nueva vida. Los sudarios de las estrellas -las nubes de gas en un remanente de supernova- son los vestidos nuevos de la futura generación de estrellas.

Los misterios del universo son ilimitados. Solamente en los últimos instantes del tiempo cósmico hemos empezado a resolverlos. Tenemos una elección: podemos usar nuestro nuevo conocimiento para viajar a los planetas y las estrellas en busca del conocimiento y la supervivencia, o podemos usarlo para destruirnos a nosotros mismos.

7.- ¿Quién habla en nombre de la Tierra?

Existen cien mil millones de galaxias y cada una, a su vez, contiene unos cien mil millones de estrellas. Nosotros presenciamos un cosmos resplandeciente de belleza y quizás rebosante de vida - un imponente recuerdo del poder y sutileza de las leyes naturales y el triunfo de la evolución cósmica. Estas contemplaciones del cosmos nos despiertan y estimulan - mirando hacia fuera, a los más espléndidos misterios, retornamos a nosotros mismos. Conforme nuestra comprensión se intensifica, aumente nuestro asombro, reverencia y respeto. La ciencia es una empresa colectiva que une a las generaciones en una continua aventura de descubrimiento de la naturaleza del universo. Nosotros encarnamos los ojos, los oídos y los pensamientos locales del cosmos. Nuestra obligación de sobrevivir se la debemos no solo a nosotros mismos, sino también a ese cosmos, antiguo y vasto, del cual procedemos.

27 marzo 2007

Peter Handke - Lied Vom Kindsein


(Canción de la niñez)

Cuando el niño era niño,
andaba con los brazos colgando,
quería que el arroyo fuera un río,
que el río fuera un torrente,
y este charco el mar.

Cuando el niño era niño,
no sabía que era niño,
para él todo estaba animado,
y todas las almas eran una.

Cuando el niño era niño,
no tenía opinión sobre nada,
no tenía ningún hábito,
frecuentemente se sentaba en cuclillas,
y echaba a correr de pronto,
tenía un remolino en el pelo
y no ponía caras cuando lo fotografiaban.

Cuando el niño era niño
era el tiempo de preguntas como:
¿Por qué yo soy yo y no soy vos?
¿Por qué estoy aquí y por qué no allá?
¿Cuándo empezó el tiempo y dónde termina el espacio?
¿Acaso la vida bajo el sol es tan solo un sueño?
Lo que veo oigo y huelo,
¿no es sólo la apariencia de un mundo frente al mundo?
¿Existe de verdad el mal
y gente que en verdad es mala?
¿Cómo es posible que yo, el que yo soy,
no fuera antes de existir;
y que un día yo, el que yo soy,
ya no seré más éste que soy?

Cuando el niño era niño,
no podía tragar las espinacas, los porotos,
el arroz con leche y el coliflor.
Ahora lo come todo y no por obligación.

Cuando el niño era niño,
despertó una vez en una cama extraña,
y ahora lo hace una y otra vez.
Muchas personas le parecían bellas,
y ahora, con suerte, solo en ocasiones.
Imaginaba claramente un paraíso
y ahora apenas puede intuirlo.
Nada podía pensar de la nada,
y ahora se estremece ante a ella.

Cuando el niño era niño,
jugaba abstraído,
y ahora se concentra en cosas como antes
sólo cuando esas cosas son su trabajo.

Cuando el niño era niño,
como alimento le bastaba una manzana y pan
y hoy sigue siendo así.

Cuando el niño era niño,
las moras le caían en la mano como sólo caen las moras
y aún sigue siendo así.
Las nueces frescas le eran ásperas en la lengua
y aún sigue siendo así.
En cada montaña ansiaba
la montaña más alta
y en cada ciudad ansiaba
una ciudad aún mayor
y aún sigue siendo así.
En la copa de un árbol cortaba las cerezas emocionado
como aún lo sigue estando.
Era tímido ante los extraños
y aún lo sigue siendo.
Esperaba la primera nieve
y aún la sigue esperando.

Cuando el niño era niño,
tiraba una vara como lanza contra un árbol,
y ésta aún sigue ahí, vibrando.

26 marzo 2007

LA CASA DE HUÉSPEDES


El ser humano es como una casa de huéspedes.
Cada mañana un nuevo inquilino.
Una alegría, una depresión, una vileza.

Una percepción momentánea aparece
como un visitante inesperado.
¡Dales la bienvenida, y pásenla bien!

Aunque sean una multitud de penas
que barren violentamente tu casa
dejándola sin muebles.

Aún así tratas a cada huésped honorablemente.
Tal vez te esté liberando
para un nuevo deleite.

El pensamiento oscuro, la vergüenza, la malicia:
recíbelos riendo en la puerta
e invítalos a entrar.

Agradece por cada uno que llegue
porque cada cual fue enviado
como un guía del más allá.

Mevlana Jalaludín Rumi

25 febrero 2007

NAVE ESPACIAL ROSETTA: A 250 KM. DE MARTE


Máximo acercamiento a Marte de la nave
Rosetta de la ESA que se dirige a un cometa

Agencia Espacial Europea

Este domingo, 25 de Febrero de 2007, la nave de la ESA Rosetta alcanzó su punto de máxima aproximación a Marte, a sólo 250 kilómetros de la superficie del planeta rojo. Rosetta está haciendo un viaje de diez años que la llevará al cometa Churyumov-Gerasimenko. La crítica maniobra de acercamiento a Marte es necesaria para que la gravedad de este planeta modifique la velocidad y dirección de la nave. Rosetta emergerá de su encuentro marciano apuntando hacia su próxima meta: la Tierra.


Así, el 13 de Noviembre de este año se producirá una operación similar a la de Marte pero con nuestro propio planeta, y será la segunda ‘carambola planetaria’ de Rosetta con la Tierra (la primera tuvo lugar el 4 de Marzo de 2005).

Para aprovechar este próximo encuentro con el planeta rojo los instrumentos de Rosetta, y los que lleva su módulo de aterrizaje, serán encendidos por períodos de tiempo predefinidos para llevar a cabo una serie de observaciones científicas, incluyendo la toma de imágenes. Los controladores de vuelo en el Centro Europeo de Operaciones Espaciales (ESOC) ya tienen todo a punto para esta delicada maniobra.
Rosetta fue lanzada el 2 de Marzo de 2004 en un cohete Ariane 5. Es la primera sonda jamás diseñada para entrar en órbita alrededor del núcleo de un cometa y lanzar un módulo de aterrizaje a su superficie. Tras llegar, en 2014, al cometa Churyumov-Gerasimenko, Rosetta dedicará un año a hacer un detallado estudio científico de este remanente de la nebulosa primigenia de la que se formó nuestro Sistema Solar, hace unos 4.600 millones de años. Una vez completada su epopeya Rosetta habrá realizado en total tres sobrevuelos de la Tierra y uno de Marte para tomar impulso gravitatorio. También habrá estudiado los asteroides Steins y Lutetia, en Septiembre de 2008 y Julio de 2010 respectivamente.

01 febrero 2007

NUESTRO PROCESO EVOLUTIVO

Por Miguel Grinberg

“He llegado a comprender lo que motivaba a los grandes místicos del pasado y a tantos otros, era algo así como una parte de la gran visión que procede de más allá de la personalidad. Cada uno de nosotros, de una u otra forma, se está sintiendo arrastrado por esa misma visión superior. Se trata de algo más que una visión. Es una potencialidad emergente. Se trata del siguiente eslabón en la cadena de nuestro proceso evolutivo. La humanidad, la especie humana, se halla ahora deseosa de tocar esa fuerza, de eliminar todo aquello que interfiere para llegar a un contacto total. Gran parte de la dificultad para conseguirlo reside en el hecho de que aún no ha nacido el vocabulario con el que podamos referirnos a esta potencialidad, que no es otra cosa que la potencia eterna.”

GARY ZUKAV - El lugar del alma


Las grandes transformaciones de la historia humana no se manifiestan como hechos espectaculares. Todo lo contrario: se perfilan sutilmente sin preanunciar objetivos específicos. Comienzan como sucesos aparentemente aislados o dispersos en la infinitud del tiempo universal, que no es el tiempo medido de las sociedades que nuestra especie. Son como hebras de una inmensa trama que podo a poco va ganando densidad y significado. Cuando se trata de un fenómeno político trascendental, después que ha llegado a sus máximas consecuencias –por ejemplo, la Revolución Francesa– los historiadores se ocupan de resumir sus causas y sus efectos. Los poderes dominantes expresan su interpretación triunfalista, y los derrotados se dedican a conspirar para la restauración del régimen depuesto. Infinidad de guerras civiles nacionales se produjeron a partir de ese tipo de interacciones excluyentes: bastan como referencia las producidas en Estados Unidos (1861/65, con 600 mil muertos) o en España (1936/39, con 500 mil o un millón de caídos en combate o fusilados, según el bando vencedor o vencido).

En el plano cultural, el advenimiento de una novedad absoluta no tiene carácter explícito, no es pre-anunciado: un pintor genial como Picasso o un poeta inspirado como Allen Ginsberg, dadas las condiciones favorables para su impacto en la sensibilidad social, inciden en la consolidación de movimientos inéditos y expresan la sensibilidad de una época. En cuanto a las invenciones científicas y tecnológicas, los inventos se implantan con mayor celeridad dado que el progreso material es irresistible. Así conquistaron la tierra el ferrocarril, el automóvil, la lamparita eléctrica, el teléfono y la radiofonía. Pese a que, en Estados Unidos, al principio frente a las primeras estaciones de radiodifusión se producían manifestaciones de grupos religiosos conservadores que las denunciaban como “agentes del demonio”.

En el contexto social, a mediados de los años 50 se dio por indiscutible una universal crisis moral, espiritual y política, y por fuerza de las ideologías entonces enfrentadas –el capitalismo y el comunismo– algunos autores como el filósofo e historiador estadounidense Lewis Mumford, comenzaron a expresar inequívocamente:

“Se multiplica el número de individuos capaces del cambio ideológico y la transformación personal fundamentales que se han iniciado hace tiempo. Pero los obstáculos para la aparición del hombre unificado [hoy diríamos ‘holístico’] en todo el mundo son formidables; porque las energías que permitirían esa aparición no pueden ser atraídas a la superficie por medios puramente racionales. Igual que los primeros cristianos, hay que observar y aguardar piadosamente, haciendo todos los preparativos conscientes posibles, y comprendiendo no obstante que no basta con un frío acto de voluntad. Cuando llegue el momento propicio y se acepte su desafío, miles y decenas de miles responderán espontáneamente a él, movidos por el sentimiento de compañerismo que originará ese momento. Entonces las fuerzas que se mantenían neutrales o eran contrarias a cualquier plan o propósito más grande se polarizarán también, y se tornarán activamente útiles. Y nacerá un nuevo ser”.

Mumford consideraba que la sociedad es deshumanizada por la cultura tecnocrática y que debe retomar una perspectiva que coloque las emociones, la sensibilidad y la ética en el corazón de la civilización. Ya quedaba claro que dentro de su alma individual el hombre encuentra en forma simbólica todo un universo que parece encerrar los escombros diversos de las culturas pasadas y los módulos germinativos de las futuras. Ahí, dentro de si mismo, el hombre encuentra entremezclados impulsos primitivos y represiones civilizadas, fijaciones tribales y liberaciones axiales (que sirven de eje), letargos animales y vuelos angélicos.

Grupos diversos comenzaban a sostener públicamente que la historia no sólo debe interesarse por la vida formal del hombre en este planeta sino que debe abarcar también las influencias cósmicas que interpenetran nuestro mundo humano. Y que la conciencia es fruto de una revolución espiritual y ética, donde se reconoce la falsa separación entre hombre y naturaleza. En medio de las ruinas espirituales de Oriente y Occidente se preparaba un renacimiento más allá de los límites del nihilismo, el oscurantismo, los fundamentalismos y la desesperación. Aunque a veces no se percibía (y todavía no se percibe del todo) brotaba un nuevo sentido espiritual de convergencia en una unidad mundial sobre la base de la calidad sagrada de la persona humana y el respeto por la pluralidad de las culturas. Este proceso evolutivo parte del centro de una continuidad resplandeciente del ímpetu creador que restituye el hombre a la humanidad y realza su comunión con el universo.

En esta textura, es oportuno citar al pensador búlgaro Omraam Mikhaël Aïvanhov:
"La espiritualidad tiene como base las leyes que rigen la vida psíquica del hombre. Por esto los científicos deben reconocer su territorio comprendiendo que existe una ciencia de la vida espiritual, puesto que la vida espiritual se basa en unas leyes. Por tanto, les invito a todos a ampliar su campo de investigación: descubrirán paulatinamente que sus propios descubrimientos no hacen más que corroborar la veracidad de la Enseñanza de los Iniciados. Mientras opongan el mundo físico al mundo espiritual, mientras los separen, por muy grandes que sean los progresos de las ciencias, estos progresos los dejarán insatisfechos porque son exteriores a ellos. Evidentemente les proporcionarán medios para actuar sobre la materia, pero se pueden tener todos los medios para actuar sobre la materia y sentirse vacíos: los descubrimientos científicos y técnicos no alimentan ni al alma ni al espíritu. El trabajo espiritual es ciertamente una tarea de largo alcance cuyos resultados son lentos en aparecer, pero aquél que se lanza en este trabajo se vincula cada día con el mundo de los principios, descubre un sentido, y es este sentido quien le da la plenitud."

Son muy valiosos, en este sentido, los aportes de la psicoterapeuta estadounidense Frances Vaughan cuando define el concepto “inteligencia espiritual”. Ante todo remarca que la espiritualidad es la experiencia subjetiva (individual) de lo sagrado, que la religión implica el credo en un contexto comunitario y ligado a un código moral, y que la inteligencia es un potencial trans-racional o trans-personal (trans significa “más allá”) que incluye modalidades racionales e intuitivas de conocimiento, a la par de fuentes personales y colectivas de sabiduría. De este modo, la inteligencia espiritual,

a) trasciende e incluye la percepción, el sentimiento y la emoción, e inclusive la razón discursiva y la intuición;

b) sugiere sabiduría y compasión, entendimiento y paz interior, amor y libertad, profundidad y amplitud de visión;

c) puede expresarse como una obra común, enseñarse y aprenderse con poder de sanación y de perdón, e impulsar a la vez voluntad de investigación, pedagogía y servicio.

Ante tales evidencias, el pensador Gary Zukav sostiene que vamos evolucionando hacia la formación de una especie formada por individuos totales, individuos que son conscientes de su naturaleza como “seres de Luz”, y que dan forma a esa Luz conscientemente, con sabiduría y conmiseración. Por lo tanto, y como consecuencia, ha emergido el fenómeno físico de la luz en fase coherente, o sea, una luz [espiritual] que no lucha contra sí misma. Configura un nuevo fenómeno para la experiencia humana que no puede ser convertido en dogma o ideología, y mucho menos en ambición de dominio (eso que los filósofos denominan “voluntad de poder”. Refleja una nueva energía dinámica del ser humano total.

Cuando asumimos la existencia de nuestra personalidad fragmentada y de su necesidad de integración, ello trae consigo la necesidad de una elección consciente: “Cada decisión exige que elijas las partes de ti mismo que deseas cultivar, y cuáles son las partes que quieres mantener al margen”. Esto, es asumido por los iniciados como una evolución consciente. Zukav agrega: “No existe un único camino que el alma deba seguir. Existen numerosos caminos óptimos. Con cada elección creas inmediatamente numerosos caminos, de los cuales solamente uno es óptimo. En otras palabras, el camino óptimo a seguir por u alma es la elección del conocimiento, es el camino ascendente. Una vez que has realizado esta elección, aparecen variadas formas de ponerla en práctica”.

El error fatal de la civilización materialista de Occidente (del cual no escapó la ex Unión Soviética, y en el que están recurriendo China e India por su aspiración de “potencias mundiales”) consistió en afirmarse en el supuesto de que el universo es una entidad carente de vida, desprovista de sentimientos, inteligencia y propósitos.

Recomiendo dos libros maravillosos que pueden convertirse en un oportuno regalo de Año Nuevo, dedicados a quienes ya perciben en si mismos el advenimiento de una Edad Nueva, donde nuestro proceso evolutivo no es una rareza sectaria sino un cúmulo de semillas de futuro. Uno de ellos se titula Visión (editorial Sirio) y fue escrito por un vidente, el carpintero Ken Carey, que no pertenece a las culturas chamánicas pero que ha sido capaz de trasladar su atención y acceder a niveles de conocimiento que no son accesibles en estado corriente. No tiene nada que ver con una moda de supuestos “canalizadores” psíquicos a quienes la filósofa Jean Houston calificó como “restos de la mente inconsciente de ciertos egos inflados”. Al mismo tiempo ponderó a Carey diciendo que habla de una visión y de una gnosis más profunda que cualquier cultura, y más universal que ninguna teología, y clamó: “!Es el momento de reeducarnos para el servicio sagrado!”

En cierto momento, la Fuente suprema le expresa a Carey:
“El tercer milenio será testigo de expediciones humanas a los planetas del sistema estelar, pero éstos no serán viajes espaciales, sino una nueva creación biológica que supondrá el culmen de la era nueva. El Despertar que tendré en el siglo XXI en el interior de la familia humana significará el comienzo del episodio final de mil años de mi desarrollo en el seno de la atmósfera de la Tierra. Durante ese milenio de paz y cooperación planetaria, la biosfera terrestre florecerá en una explosión de vida nueva sin precedentes.”

El segundo libro se titula El corazón secreto del cosmos (ediciones San Pablo), obra del cosmobiólogo Brian Swimme, un científico avanzado para quien cada persona tiene el poder de conectarse de manera directa (sensitiva, sensual y electromagnéticamente) con la energía y la información de un haz luminoso que emana desde el núcleo galáctico (el Sol), y de esta manera puede despertar a lo que es su auténtica conciencia, más elevada y profunda. Proclama:

“Nuestra misión principal como seres humanos es vivir en el universo. Algunos indígenas sudamericanos enseñan que para hacerse humano, uno debe hacerse un lugar en la inmensidad del universo. A menos que lo hagamos, no podremos encontrar nuestra verdadera naturaleza. Vagaremos dolientemente y solitarios... Perdidos entre los fragmentos de nuestra naturaleza, nos aferraremos a uno tras otro y, al hacerlo, nos alejaremos cada vez más de nuestro centro... El asunto no es evitar completamente los términos científicos o teológicos, sino buscar un lenguaje que surja de nuestra experiencia de vivir dentro de un cosmos en evolución”.

Este es el mensaje del universo: volar en la luz y saborear el néctar. Ya hemos atravesado los cinco primeros años del siglo XXI. Ante nosotros, momento tras momento, en el eterno ahora, la posibilidad de adentrarnos psíquicamente en el corazón de lo divino. El profeta William Blake lo expresó así: “Si se limpiaran los portales de la percepción, todo aparecería a los hombres tal como realmente es: infinito. Pero el hombre se ha enclaustrado, hasta ver todas las cosas a través de las estrechas rendijas de su caverna. La cisterna contiene, el manantial rebosa.”


28 enero 2007

EL CAMBIO ESTÁ SUCEDIENDO AHORA


Entrevista con Gregg Braden
por Wynn Free

Hay muchos indicadores científicos cuantificables que demuestran que la Tierra y el Sistema Solar están atravesando por cambios que nunca se habían producido con anterioridad en la historia humana registrada. Muchos psíquicos y canalizadores dicen que hemos entrado en el inicio de un cambio dimensional que ya está teniendo profundos efectos en las vidas de todos. Además, algunos predicen que en la próxima década entraremos en un proceso de Ascensión que consumará las profecías de Jesús.

Gregg Braden es para algunos la persona más reconocida de las que están evaluando y revelando los fenómenos científicos que indican dicho cambio. Quedó
intrigado con todo esto cuando trabajaba para Phillips Petroleum a finales de los 1970 y se dio cuenta de que el magnetismo de la tierra estaba en su punto más bajo en 2000 años y seguía disminuyendo a una tasa rápida.

Con el tiempo Braden escribió un libro -
Awakening to Zero Point- en el que documenta este y otros indicadores del rápido cambio de nuestro planeta.

Wynn: ¿Es verdad que los polos magnéticos de la tierra están ahora mismo en pleno proceso de cambio?


Gregg: En realidad desde mayo-junio-julio de 2002 las publicaciones científicas dan por ampliamente conocido y aceptado por primera vez que estamos en un proceso de inversión polar.

En los años 60 los geólogos estaban seguros de que la tierra atravesaba por una inversión así periódicamente. Los sabían por muestras subterráneas, de hielo y fósiles, así como por las partículas magnetizadas que quedaban encerradas en ciertas posiciones en el interior de las rocas terrestres. Los geólogos estaban tan seguros de ese fenómeno que de
hecho tenían mapeados los últimos cuatro millones y medio de años, y los registros resultantes sugerían que la tierra había pasado por catorce de dichas inversiones de los polos.

En aquella época, 1961 y 1962, los científicos pensaban que la última inversión polar se produjo hacia la época de la última glaciación, hace de diez a doce mil años. También estaban seguros de que iba a volver a suceder, pero no antes de varios milenios, por lo que no había nada de lo que preocuparse.

Pero en los años 90 los geólogos se pusieron a perfeccionar este tipo de información. Se había estado diciendo que faltaban miles de años para que esto volviese a suceder. Empezaron diciendo aquello de: "Bueno, puede pasar pero dentro de unos milenios". Pero ahora hay evidencia reciente que procede de muestras de hielo antártico y de Groenlandia que
demuestra que eso podría volver a suceder tan pronto como en una década.

Ahora sabemos que en la actualidad los polos se están moviendo. Lo estamos viviendo ahora mismo. No sabemos con exactitud el significado de esto porque, aunque haya pasado catorce veces en los últimos cuatro
millones y medio de años, nunca había sucedido con más de seis mil millones de personas viviendo en la tierra.

Wynn: ¿Estás diciendo que es de conocimiento generalizado?

Gregg: Es de común conocimiento entre las personas que deben saber estas cosas. Por ejemplo, los reglamentos de la Fuerza Aérea Americana dicen que, cuando los polos se mueven entre cinco y ocho grados, las pistas de los aeropuertos deben ser vueltas a numerar para hacer que las cifras se correspondan con los rumbos magnéticos que están viendo los pilotos. El primer aeropuerto de los Estados Unidos en cumplir esta norma
fue Minneapolis/St. Paul, en el que se invirtieron del orden de ochenta y cinco mil dólares para renumerar y adecuar las cabeceras de las pistas.

Pero lo que sucedió en el contexto temporal de mayo-junio-julio de 2002 es que revistas como Nature, Science, Scientific American y New Scientist

publicaron artículos en los que se afirmaba que definitivamente nos encontramos en un proceso de inversión magnética, y las notas de agencia de Associated Press lo recogieron. Los científicos no tienen idea acerca de cuál va a ser el impacto de esto en las rejillas de fuerza electrónicas y electromagnéticas. Es más, no saben lo que supondrá para el sistema inmunológico humano. Ciertas modalidades alternativas de sanación han
demostrado la conexión entre el sistema inmunológico y el magnetismo, lo cual también podría llevar aparejado que nuestros sistemas inmunológicos muy bien podrían estar sintonizados con los campos magnéticos de la tierra.

Sabemos que las aves y los animales migran siguiendo las líneas esos campos magnéticos. De ahí que se especule con que los cambios que se están produciendo en esos campos magnéticos sean los responsables del
cambio en los patrones migratorios de las aves que se han registrado en Asia y en Norteamérica.

El cambio en los campos también podría explicar por qué las ballenas se están varando. Las líneas de navegación que siguieron las ballenas siempre han cambiado y ahora las conducen a la playa. Cuando las
devolvemos al mar y las liberamos, ellas vuelven a alinearse con las mismas líneas magnéticas y, al seguirlas, vuelven a terminar en la playa.

Por lo tanto sí, es de conocimiento generalizado. Las revistas científicas más respetadas dicen que ya estamos en este cambio. Y aunque no sepamos con precisión lo que esto supone, es significativo que esté siendo algo reconocido por esa clase de literatura contrastada y no sólo por revistas especulativas o pseudocientíficas.

Wynn: ¿Cuándo se reconoció por primera vez este cambio magnético?

Gregg: Debe haber sido hacia junio o julio de 2002. La gente me envió correos avisando de que lo habían visto y dándome las referencias. También yo mismo encontré referencias en las revistas.


Wynn: ¿Sobreviviremos a una inversión polar completa?


Gregg: Cualquier respuesta a esa pregunta necesariamente pertenece al reino de la especulación, porque en la historia de los registros humanos
tradicionales nunca ha sucedido. Por otro lado, hay tradiciones nativas y antiguas tradiciones bíblicas hebreas que sugieren que puede haberse producido un cambio magnético más recientemente que durante la
última glaciación. Eso fue hace 10.000 o 12.000 años, pero dichas tradiciones sugieren que el último cambio puede haber pasado tan recientemente como hace sólo 3.600 años.
Las legendas nativas hablan de un día hace 3.600 años cuando el sol salió por el oeste como siempre lo había hecho, permaneciendo en el cielo más de un día entero para ponerse después por el este, pero al día siguiente salió por el este y se puso por el oeste, como lo hace hoy en día. Las tradiciones hebreas también cuentan este suceso, añadiendo que sucedió
durante una batalla. Los antiguos hebreos lo tomaron como una señal de que uno de los bandos recibió ayuda celestial porque estuvo en la luz lo suficiente para completar la batalla a su favor.
No podemos verificar esto por las rocas o los registros fósiles porque 3.600 años es un periodo de tiempo demasiado corto para que tal acontecimiento se refleje en ellos. Lo único que tenemos son
tradiciones, leyendas y mitos preservados en documentos escritos y orales. Sin embargo, lo que nos cuenta la tradición es que, si
fuese a pasar algo así, la gente de la tierra sobreviviría a ello. Se viviría un día realmente extraño pero, si las antiguas leyendas son ciertas,
aquello pasó y la gente aparentemente sobrevivió. Pero no sabemos cómo afectó esto a sus vidas.

Wynn: ¿Tienes alguna idea acerca de cómo podría alterar la conciencia este cambio magnético?


Gregg: La especulación es que hay una correlación entre el magnetismo y la conciencia. A fin de que comprendamos como pudiera funcionar esa conexión, resulta práctico compararla con la memoria de un
ordenador. Los campos magnéticos de la memoria se mantienen en su lugar gracias a una carga eléctrica -una carga circulante- que está en el interior del propio ordenador. Cuando las baterías del ordenador se
terminan, la carga se agota y la memoria se pierde. Tenemos que volver a instalar el sistema operativo. De manera similar, tanto investigadores como descendientes de pueblos indígenas creen que, cuando la tierra pase por lo que la ciencia considera una inversión magnética, también atravesará por un enorme cambio y limpieza de su conciencia. No habrá nada que sostenga todos esos patrones magnéticos que fueron
instalados. Por tanto, cuando seamos despertados por este cambio seremos conscientes de nuestra verdadera naturaleza, nuestra verdadera esencia. Y la memoria de todo lo malo, de todas las cosas malas que han pasado, todo el resentimiento y el ego y lo que hemos tenido los unos en contra de los otros como individuos y como naciones dejará de ser parte de esa nueva conciencia, de esa nueva rejilla.

Desde ese punto de vista, muchas tradiciones predicen, sienten o especulan que estamos aproximándonos al tiempo de lo que ellos llaman la Gran Limpieza, y que esa limpieza está produciéndose a nivel de la memoria central consciente.

Wynn: Entonces es posible asumir que nuestra memoria está conectada de alguna manera con este campo magnético

Gregg: Eso creo. Lo creo debido a los extraños relatos de los astronautas que salieron de la tierra y viajaron al espacio durante el Programa Apolo. Al abandonar la atmósfera de la tierra y orbitar el planeta a muchas millas de su superficie, los efectos del magnetismo terrestre sobre ellos eran
insignificantes. Y los astronautas empezaron a tener experiencias para las que no estaban preparados ni habían sido entrenados, experiencias completamente inesperadas.

Cuando estaban en el espacio y contemplaban la tierra, empezaban a tener sentimientos y percepciones, despertares y sensaciones que nunca tuvieron cuando estaban en ella. Esto significó algo diferente para
cada uno de ellos. De manera muy similar, amigos míos que estuvieron en Vietnam volvieron completamente cambiados. Aquello cambió a todos. Para algunos de ellos, el cambio fue tan doloroso que nunca pudieron ni siquiera hablar de ello pero, para las vidas de otros, ese cambio fue un
catalizador y hablan incesantemente de ello.

Y creo que ahora ha habido un programa especial del Public Broadcasting Service que documenta este mismo fenómeno con los astronautas, que nunca volvieron a ser los mismos después. Cuando regresaron, algunos no sabían qué pensar de su experiencia en el espacio exterior. Algunos cayeron en el alcohol y las drogas. Otros canalizaron el cambio que se produjo en ellos mediante proyectos muy positivos que afianzaron sus
vidas. Uno de los de este último grupo fue el Dr. Edgar Mitchell, que fundó el Noetic Sciences Institute (Instituto de Ciencias Noéticas) en un esfuerzo por corroborar el fenómeno de la conciencia humana. Otro
astronauta emprendió la búsqueda del Arca de Noé y terminó encontrándola metida en el hielo del Monte Ararat, exactamente donde la Biblia dijo que estaría.

Wynn: Entonces la implicación señalada es que estos astronautas, debido a haber dejado el campo magnético de la tierra, han tenido algún tipo de despertar espiritual.


Gregg: Desde luego pasaron por una catarsis cuando no estaban bajo la influencia del campo magnético de la tierra.

Vemos que también pasa algo similar cuando observamos los campos magnéticos de la tierra. Su presencia sobre la superficie de la tierra no es constante, y los mapas de curvas disponibles del Servicio geológico de
los estados Unidos muestran las intensidades variables de los campos magnéticos sobre la superficie de la tierra, dónde son de una intensidad muy alta y dónde son de una intensidad muy baja.

Dichos campos han ido cambiando con el tiempo y en realidad podrían dar cuenta de por qué las poblaciones humanas migraron a los lugares a los que lo hicieron. Han debido ir siguiendo estas curvas de nivel
magnético. Lo que sucede es que en los lugares de magnetismo muy
bajo, donde los campos son prácticamente inapreciables, parecen producirse innovaciones y cambios tremendos. Donde el magnetismo es
tradicionalmente alto se encuentran sitios de estancamiento en los que los cambios, pese a producirse, tardan mucho tiempo y después sobrevienen
muy lentamente.

Si yo llegase aquí procedente de otro mundo y no supiese nada sobre la gente de la tierra, y estuviese buscando un sitio donde la oportunidad de cambio fuese máxima, yo buscaría las curvas de valor cero. Y si
observas un mapa actual del magnetismo de la tierra, encontrarás una curva de nivel cero que corre a lo largo de la Costa Oeste de Norteamérica, subiendo a lo largo de la costa de California hasta la de Alaska. En otras palabras, ¡el magnetismo a lo largo de la Costa
Oeste es casi nulo!
Cuando pensamos en la Costa Oeste, pensamos en la alocada California. Bien, la verdad es que California es una semilla, una
de varias, y tradicionalmente ha sido muy innovadora en tecnología, ciencia, moda, finanzas y artes, debido a que allí hay una oportunidad cambio tremenda. Dentro de Norteamérica, la contracara de esto sería la
zona de máximo magnetismo, en la que los campos magnéticos son los más densos. Y la encuentras en el interior de algunos estados sureños, los mismos estados tradicionalmente considerados conservadores. Esto no significa que allí no pueda haber ningún cambio. En vez de esto, lo que señala es que ese cambio tarda mucho más tiempo y la gente tiene que ver una razón verdaderamente buena para salirse de lo que
siempre estuvieron haciendo.

Wynn: Entonces, donde el campo magnético es menos denso, ¿la gente está más abierta a lo que surja en el momento?

Gregg: Está abierta al cambio, punto. Eso no significa que el cambio sea ni bueno ni malo, ni correcto ni incorrecto. Es importante que sea claro acerca de esto. La conciencia de la gente será lo que determine
cómo se producirá ese cambio. Daré un ejemplo irónico. Hay una curva de nivel cero que corre justo por la mitad de Oriente Medio. En realidad corre casi directamente sobre la zona del Canal Suez, pasando justo sobre Israel, a todo lo largo de la costa del Mar Rojo. Sí, justo en esa zona hay una curva de nivel cero. Esto supone que la zona esta abocada al cambio. Pero nuevamente, el modo en el que llegue el cambio (ya sea pacífico y constructivo o iracundo y destructivo- estará determinado por la conciencia de la gente que vive allí.

Wynn: Entonces ¿esto no es ni bueno ni malo?

Gregg: Exacto. Sencillamente es una oportunidad para el cambio. Al mismo tiempo, las curvas de mayor nivel de magnetismo de todas las del planeta tierra han estado tradicionalmente sobre partes de la antigua
Unión Soviética, Rusia y Siberia. Sabemos que en esa parte del mundo ha estado emplazado un sistema estacionario y que, cuando ha sobrevenido algún cambio, éste ha sido lento y doloroso, de largo plazo y se ha producido con mucho sufrimiento. Pero cuando ha sucedido, ha producido un efecto cascada, ha sido casi de la noche a la mañana.

Por tanto, las correlaciones entre la conciencia humana, las oportunidades para la innovación, para el cambio, para hacer las cosas de una manera nueva, y el magnetismo de nuestro mundo, son muy interesantes. La Tierra tiene muchas regiones de alto y bajo potencial de cambio.

Wynn: Nuestros lectores van a querer saber cuál es la mejor manera que tienen de afrontar los cambios que se están produciendo en nuestro mundo en su conjunto.

Gregg: Seré tan conciso como pueda. Creo que la respuesta a eso quizás está mejor encriptada en las palabras quienes nos precedieron, los antiguos Esenios, en un texto que tiene más de 2.500 años. Nos recuerda nuestra relación con el mundo que nos rodea, y simplemente dice que nuestro mundo no es nada más ni nada menos que un espejo de aquello en lo que nos hemos convertido en nuestro interior.

Por lo tanto, cuando contemplamos desde esa perspectiva un mundo que parece cruel, descerebrado y colérico, que produce sufrimiento a nuestras hermanas y hermanos de todo el planeta, ese mundo es un espejo
de aquello en lo que nos hemos convertido como individuos, familias, sociedades y naciones. No es bueno ni malo, ni correcto o incorrecto. Simplemente es un reflejo de quienes somos. La condición del planeta es un mecanismo de retroalimentación.

Entonces, si queremos ver cambios en nuestro mundo, debemos convertirnos en ese cambio en nuestras vidas cotidianas. Si queremos ver paz, tolerancia, entendimiento, compasión y perdón a nivel global,
debemos convertirnos en eso. En la mesa de la cena. Con nuestras familias. Debemos convertirnos en eso en nuestras escuelas. Debemos pedir que se nos entretenga mediante la paz, la compasión y la comprensión. Eso no tiene por qué ser tedioso o aburrido. Puede seguir siendo emocionante, pero no tiene por qué ser brutal, descerebrado, cruel o despiadado.

En nuestras vidas diarias, a cada momento de cada día, hacemos la elección que niega o afirma la vida en nuestros cuerpos. Porque estamos vinculados mediante esa rejilla. Todas nuestras elecciones individuales
quedan depositadas en esa respuesta colectiva a nuestro futuro. Si queremos ver un cambio colectivo, tenemos que convertirnos en ese cambio individualmente.

Wynn: Tenemos esta fecha de 2012 en la que mucha gente está diciendo que es el momento del cambio global o Ascensión. ¿Qué crees que va a pasar?

Gregg: La fecha de 2012 es interesante porque aparece en las tradiciones
mayas y egipcias, en algunas tradiciones cristianas e, incluso, en el código bíblico (que es, en sí mismo, algo muy controvertido). Tengo la sensación de que esa fecha podría ser cualquier fecha. Si nos concentramos en una fecha y vivimos nuestras vidas preparándonos para el cambio en esa fecha, nos perdemos la vida. Desde mi punto de vista basta con que nos limitemos sencillamente a vivir al máximo cada día, con que conciliemos las experiencias que se nos cruzan cada día en nuestro camino, con que aprovechemos las oportunidades de honrar la vida, de honrar nuestras relaciones mutuas.

Siendo honestos, dignos de confianza, considerados, cariñosos y compasivos, viviendo esto cada día, ya estamos preparados para cualquier cosa que posiblemente pueda venir en 2012 o cualquier otro día
de otro año o en cualquier momento de nuestro futuro.

Conozco gente que están viviendo sus vidas guardando contenedores llenos de comida y municiones, preparándose para el día en el que nuestro mundo cambie. Lo entiendo, y creo que está bien ser autosuficiente. Entiendo lo que están expresando. Pero lo que veo también es que dedican una parte demasiado grande de sus vidas a prepararse para ese día y se pierden la belleza y el misterio de la vida que se despliega cada día. ¡Percibir esa belleza y ese misterio es lo que nos prepara para los mayores desafíos!

Wynn: Entonces básicamente, si lo que queremos es aprovechar este cambio con el mejor resultado positivo posible para nosotros, ¿la clave está en que vivamos cada día dando de nosotros el máximo amor y la mayor compasión?

Gregg: Sí y, para que así sea, tenemos que vivir cada día de manera consciente. Ser conscientes de las oportunidades. Reconocer las oportunidades que nos salen al paso. Cada día se nos ofrece la oportunidad de ser tolerantes con otros sistemas de creencias, de
perdonar a alguien que nos haya herido o enojado, de enmendar nuestros juicios acerca de lo que debería o no debería pasar en nuestro mundo.

Si podemos conciliar todas esas cosas cuando se nos cruzan y manejarlas conscientemente en ese momento, sabiendo que al cambiar la manera en que nos sentimos cambiamos la química de nuestro cuerpo, estaremos
preparados para cualquier transición que la tierra vaya a atravesar.

No sé si todo esto tendrá sentido.


Wynn: Sí, para mí lo tiene. ¿Queda algo verdaderamente
importante que decir como cierre para nuestros lectores que podamos habernos dejado?


Gregg: Por primera vez en nuestra historia, el destino de nuestra especie, de toda nuestra especie, descansa sobre las elecciones de una sola generación. Y lo que acabamos de hacer es hablar de en qué consisten
algunas de esas elecciones.


11 enero 2007

PENSAR SE HA VUELTO UNA ENFERMEDAD


Pensar se ha vuelto una enfermedad. La enfermedad ocurre cuando las cosas se desequilibran.

La palabra Dios se ha vuelto vacía de significado a través de miles de años de mal uso. Yo la uso alguna vez, pero lo hago poco. Por mal uso entiendo que las personas que nunca han tenido un atisbo del “reino de lo sagrado”, de la infinita verdad que hay detrás de esta palabra, la usan con gran convicción, como si supieran de qué están hablando. O argumentan contra él, como si supieran qué es lo que están negando.

Ese mal uso da lugar a creencias y afirmaciones absurdas y a engaños del “ego”, tales como: Mi o nuestro Dios es el único Dios verdadero y tu Dios es falso o la famosa afirmación de Nietzche “Dios ha muerto”.

La palabra Dios se ha convertido en un concepto cerrado. En el momento en que se pronuncia, se crea una imagen mental, quizà ya no la de una anciano de barba blanca, pero si una representación mental de alguien o algo externo a uno y, casi inevitablemente, algo o alguien masculino.


Ni Dios ni Ser ni ninguna otra palabra pueden definir o explicar la inefable realidad que hay detrás de ellas, así que lá única cuestión importante es si la palabra es una ayuda o un obstáculo para permitir a la persona experimentar aquello que señala.

¿Señala más allá de sí misma, hacia esa realidad trascendental o tiende demasiado fácilmente a volverse solamente una idea en su cabeza en la que uno mismo cree un ídolo mental?

La palabra Ser no explica nada, pero tampoco lo hace la palabra Dios, sin embargo Ser tiene la ventaja de que es un concepto abierto.

No reduce lo infinito invisible a una entidad finita. Es imposible formarse una imagen mental de ello. Nadie puede reclamar la posesión exclusiva del Ser. Es su propia esencia y es inmediatamente accesible a la persona, como la sensación de su propia presencia, la comprensión de Yo soy que es anterior a Yo soy esto o yo soy aquello . Así que hay solamente un pequeño paso de la palabra Ser a la experiencia del Ser.

El mayor obstáculo para experimentar esta realidad, es la identificación con la mente, que hace que el pensamiento se vuelva compulsivo. No ser capaz de dejar de pensar es una calamidad terrible, pero generalmente no nos damos cuenta de ello así que se considera normal. Este ruido mental incesante nos impide encontrar ese reino de quietud interior que es inseparable del Ser. También crea un falso Ser, hecho por la mente que arroja una sombra de temor y de sufrimiento.

El filósofo Descartes creía que había encontrado la verdad fundamental cuando hizo su famosa aseveración: “Pienso, luego existo”. De hecho había dado expresión al error básico: equiparar pensar con ser e identidad con pensamiento. El pensador compulsivo, lo que quiere decir casi todo el mundo, vive en un estado de separación aparente, en un mundo enfermizamente complejo de problemas y conflictos continuos, un mundo que refleja la creciente fragmentación de la mente. La “iluminación” es un estado de totalidad, de estar en “unión” y por lo tanto en paz. En unión con la vida en su aspecto manifestado, el mundo, así como con su ser más profundo y con la vida no manifestada, en unión con el Ser.

La “iluminación” no es solo el fin del sufrimiento y del conflicto continuo interior y exterior, sino también el fin de la temible esclavitud del pensamiento incesante. ¡Que increíble liberación!

La identificación con la mente crea una pantalla opaca de conceptos, etiquetas, imágenes, palabras, juicios y definiciones que bloquea toda relación verdadera. Se interpone entre uno y su propio yo, entre uno y su prójimo, entre uno y la naturaleza, entre uno y “Dios”...es esta pantalla de pensamientos la que crea la ilusión de la separación, la ilusión de que existe uno y un “otro” totalmente separado. Entonces olvida el hecho esencial de que, bajo el nivel de las apariencias físicas y de las formas separadas, “somos uno con todo lo que es”. Con “olvidar” quiero decir que la persona ya no puede sentir esta unidad como una realidad autoevidente. Puede que crea que es verdad, pero ya no sabe que es verdad. Una creencia puede ser consoladora. Sin embargo sólo a través de la propia experiencia se vuelve liberadora.

Pensar se ha vuelto una enfermedad. La enfermedad ocurre cuando las cosas se desequilibran. Por ejemplo, no hay nada malo en que las células se multipliquen y dividan en el cuerpo, pero cuando este proceso continúa sin tener en consideración el organismo total, las células proliferan y tenemos una enfermedad.

Anoto que es indiscutible que la mente es un instrumento magnífico si se usa correctamente. Utilizada en forma inadecuada, sin embargo, se vuelve muy destructiva. Para decirlo en forma más exacta, no es asunto de “utilizarla” inadecuadamente, generalmente no la utilizamos en absoluto. Ella nos utiliza a nosotros. Esa es la enfermedad. Creer que Uno es su mente. Ese es el engaño. El instrumento se ha apoderado de Uno.

El comienzo de la libertad es la comprensión de que Uno no es la entidad que lo posee, el que piensa. Saber esto le permite observar a esa Entidad. En el momento en que se empieza a observar al que piensa, se activa un nivel más alto de consciencia. Entonces Uno comienza a darse cuenta de que hay un vasto reino de inteligencia más allá del pensamiento, que el pensamiento es solo un minúsculo aspecto de esa inteligencia. También se da cuenta de que todo lo que importa verdaderamente –el amor, la generosidad, la creatividad, la alegría, la paz interior, etc...surgen de un “lugar” más allá de la mente.

Ahí comienza un despertar... un “vislumbre”...

Fragmentos del libro de Eckhart Tolle “El poder de la mente”.
(Intervenido y adaptado por Francisco Garcia Huidobro)

12 diciembre 2006

SABIDURÍA EN ACCIÓN


Reunión del Consejo Mundial de la Sabiduría, Enero 2006
Arosa, Suiza

En la parte sur de Suiza existe un pequeño pueblo llamado Arosa. Hasta hace un año, el mundo supo acerca de su popular centro de ski. Arosa es el sueño de todo esquiador. Equipado con todas las necesidades modernas, atrae a miles de personas alrededor del mundo, quienes acuden a esquiar y relajarse.

En 2004, Arosa comenzó a ser atractivo por otra razón; se convirtió en el centro de las reuniones del Foro Espiritual Mundial.

La segunda de estas reuniones tuvo lugar el 1 de enero del 2006, recibiendo a miembros del Consejo Mundial de la Sabiduría. Científicos prominentes, pensadores y líderes espirituales de todo el mundo se reunieron para discutir planes para tratar la crisis mundial.

La reunión de Arosa se realizó simultáneamente a una conferencia de líderes mundiales de corporaciones, la cual se llevó a cabo al otro lado de la montaña, en Davos. Estos dos grupos de expertos globales hicieron temblar los cielos, por así decirlo, ya que el destino del mundo entero estaba en juego.

La reunión de Arosa fue una continuación directa del foro que se realizó en Tokio. La reunión de Tokio presentó la concepción ideológica básica, y en Arosa, el proceso siguió con discusiones de proyectos concretos y cómo realizarlos. Los delegados se encontraron en varios foros para hablar de muchas propuestas presentadas. Cada uno se unió debido a la importancia del tema: la crisis global y la responsabilidad mutua de enfrentarla.

La siguiente reunión del Consejo Mundial de la Sabiduría, se realizó en Toronto en julio del 2006, continuando con el proceso de unir al mundo hacia un cambio.

Algunos participantes a la reunión de Arosa:

Rab Dr. Michael Laitman – fundador y presidente del movimiento mundial Bnei Baruj y del Instituto de Investigación Ashlag. El Dr. Laitman posee una maestría en Bio-Cibernética. Es doctor en Filosofía y profesor de Ontología y Teoría del Conocimiento en Israel.

Dra. Jane Goodall – ha trabajado muchos años en problemas ambientales y ayuda a países de tercer mundo, sobre todo a África. Ella también investiga la fauna del mundo y ha recibido muchos premios por esta investigación. Es fundadora y presidenta del Instituto Jane Goodall, Gran Bretaña.

Prof. Tu Weiming – director del Instituto Harvard-Yenching de la Universidad de Harvard, es profesor de Filosofía china. En el Oeste, es considerado el principal investigador de los tiempos actuales en el campo de la Filosofía china. Universidad de Harvard. China/Estados Unidos.

Sr. James O’Dea – presidente del Instituto de Ciencias Noéticas (IONS), Irlanda/Estados Unidos.

Prof. Moty Benyakar – profesor de Psiquiatría, uno de los especialistas mundiales en el campo de la terapia de traumas y de los fenómenos psicológicos de acompañamiento. Presidente de la Asociación Mundial de Psiquiatría, trabajó en UNESCO y otras organizaciones mundiales. Argentina.

Sra. Lillian Holt - directora del Centro para la Educación Indígena, trabaja en la educación de niños de etnias minoritarias. Universidad de Melbourne, Australia.

Dra. Elisabet Sahtouris – prominente bióloga evolucionaria, quine es aclamada mundialmente por su trabajo. Grecia/Estados Unidos.

Sra. Audrey Kitagawa - consejera principal de la oficina del Secretario General para Niños y Conflicto Armado, Naciones Unidas. Hawai.


Prof. Ashok Gangadean – profesor de Filosofía de Haverford College. Filadelfia, Estados Unidos.

Sr. and Sra. Hiroo Massami Saionji – presidente y directora de la Fundación Goi de la Paz, Japón.

Sr. Van Jones – fundador y director ejecutivo nacional del Centro Ella Baker para los Derechos Humanos (EBC). Estados Unidos.

Prof Franz Josef Radermacher - matemático, prominente economista, director del Instituto de Investigación para el Procesamiento del Conocimiento Aplicado. Director del Foro Eco-social de Europa. Alemania.

Sr. Jonathan Granoff – presidente del Instituto de Seguridad y Co-Director del Comité de la Asociación Americana sobre el Control de Armas y Seguridad Nacional, Estados Unidos.

08 diciembre 2006

FORO ESPIRITUAL DE LA ONU


FORO ESPIRITUAL DE LAS NACIONES UNIDAS
PARA LA PAZ EN EL MUNDO

Propuesta de T.Y.S. Lama Gangchen

La paz interior es la base más sólida para la paz en el mundo.

Todas las religiones y movimientos espirituales promueven el desarrollo espiritual de sus miembros y buscan de una forma u otra alcanzar la paz interior. En ocasiones, las religiones han producido guerras o han sido utilizadas por dirigentes sociales y políticos para justificar conflictos y diferentes formas de violencia y opresión. Sin embargo, al mismo tiempo, las religiones y los movimientos espirituales han contribuido de forma significativa al desarrollo de una cultura de paz y al crecimiento de la paz en el mundo, promoviendo valores tales como el respeto mutuo, la solidaridad, la compasión y la justicia social.

Las Naciones Unidas son el principal foro político para la paz en el mundo. Establecer y mantener la paz son sus funciones centrales. Sin embargo, en dicho foro no hay un lugar adecuado para que las religiones y los movimientos espirituales estén representados y puedan involucrarse de forma activa en la construcción de la paz mundial. Las religiones están por encima de las fronteras nacionales y aunque algunos países tengan una religión oficial, en general, éstas coexisten en naciones y comunidades locales. “Las religiones no deben identificarse con los poderes políticos, económicos o sociales, manteniéndose así libres para trabajar por la justicia y la paz.”*

Los gobiernos de los estados miembros de las Naciones Unidas no pueden representar a las religiones y movimientos espirituales. Es tiempo de darles reconocimiento oficial dentro de la ONU y de crear un foro apropiado que les permita hacer oír sus voces y asociarse activamente en la noble tarea de construir la paz en el mundo.

CONCEPTOS Y OBJETIVOS

Para satisfacer esta necesidad, proponemos la creación en el ámbito de las Naciones Unidas de un FORO ESPIRITUAL PARA LA PAZ, dependiente de la Asamblea General. El Foro Espiritual sería un espacio permanente para el diálogo y la concertación entre los dirigentes y representantes de todas las religiones mayoritarias o minoritarias y de los movimientos espirituales, así como un puente con el foro político.

El concepto de Foro Espiritual asume, tanto las diferencias, como las afinidades entre las distintas religiones y movimientos espirituales. No se pretende propiciar la creación de una nueva doctrina filosófica multirreligiosa, o la eliminación de la diversidad cultural-religiosa, sino que, apoyándose en la tradición e identidad propia de cada religión, descubrir a través del diálogo, los conceptos, valores y objetivos comunes que hacen posible una acción conjunta en la búsqueda de la paz interior y de la paz en el mundo, con pleno respeto al derecho de cada grupo para cultivar, practicar y enseñar su propia doctrina.

Con este ánimo, se espera que el Foro Espiritual provea el espacio y los canales para facilitar un mejor conocimiento recíproco y una mejor comprensión de las creencias, códigos éticos, organización y prácticas de las diferentes religiones y movimientos espirituales, condición básica para el respeto mutuo; que permita intercambiar ideas y generar puntos de vista comunes desde una perspectiva espiritual sobre los principales problemas y desafíos que afectan a la humanidad, tales como la erradicación de la pobreza, el crecimiento demográfico y la protección del medio ambiente; y por último, facilite la identificación de áreas específicas donde realizar acciones concertadas para la promoción de la paz. El Foro Espiritual ofrecerá también un canal oficial a los dirigentes espirituales para que puedan hablar como una sola voz a los líderes políticos, en lo que se refiere a la causa de la paz, así como relacionarse con las agencias especializadas y financieras del sistema de Naciones Unidas, responsables de promover el desarrollo social, económico y medioambiental.

Para cumplir su misión, el Foro Espiritual Internacional deberá ser complementado con foros espirituales creados a nivel nacional y local, que promuevan el diálogo interreligioso, así como acciones concertadas para el fomento de la paz interior y social en las distintas comunidades. A menos de que exista una activa participación de las comunidades locales, el Foro Espiritual Internacional permanecerá tan sólo como una superestructura más.

BENEFICIOS ADICIONALES

Del funcionamiento efectivo del Foro Espiritual en todos los niveles, cabe esperar:
1. La revitalización de las religiones y movimientos espirituales, al permitir que sus voces tengan relevancia para los miles de millones de ciudadanos de este planeta, ahora y en el futuro.
2. El surgimiento de nuevas ideas y la reformulación de las viejas, en el campo de la Educación para la Paz.
3. Por último y no menos importante:
Una contribución para resolver conflictos religiosos que en la actualidad obstaculizan el desarrollo de la paz en el mundo.


PAZ INTERIOR Y PAZ MUNDIAL AHORA Y PARA SIEMPRE
CON LAS BENDICIONES DE TODOS LOS SANTOS


“Quiero aclarar, que, aun siendo el propulsor inicial de esta propuesta, en case de que bajo los auspicios de la Asamblea General de las Naciones Unidas, se creara el Foro Espiritual, personalmente, no tengo deseo alguno de estar al frente del mencionado foro. Es mi deseo trabajar y servir al Foro Espiritual desde la base, en la forma en que pueda serle util, dejando el liderazgo para los que esten mejor cualificados para desarrollar unas Naciones Unidas Espirituales hasta su pleno potencial, para el benefico de la humanidad.”

T.Y.S. Lama Gangchen



* Declaración de la Conferencia de la UNESCO sobre La Contribución de las Religiones a la Cultura de la Paz, Barcelona, España, del 12 al 18 de Diciembre de 1994.

BRASIL: FORO ESPIRITUAL MUNDIAL

06-12-2006

Brasilia acoge a miles de

personas en Foro Espiritual
Mundial

Varios miles de personas llegadas de distintos lugares del mundo se congregaron hoy en Brasilia, ciudad que creen cercana al 'centro magnético' del planeta, para participar en el primer Foro Espiritual Mundial, que se presenta a los participantes como una 'experiencia mística y religiosa'.

Los fines de esta agrupación holística, nacida de organizaciones no gubernamentales que participan en el Foro Social Mundial, son la búsqueda de la armonía y la espiritualidad con el fin de construir una 'solidaridad planetaria'.

Pacifismo, ecologismo y humanismo son algunos de los rasgos que caracterizan a los participantes del foro, que fue inaugurado hoy en el Centro de Convenciones de Brasilia,

Uno de sus organizadores, Ulisses Riedel, presidente de la organización Unión Planetaria, dijo que se trata de un evento 'volcado a todas las religiones, tendencias místicas y personas que creen que un nuevo orden espiritual es posible'.

El foro tiene un marcado carácter ecuménico y en las conferencias que se realizarán hasta el próximo domingo participarán seguidores de las religiones católica, musulmana y judía, así como budistas e el hinduistas.

En opinión de Riedel, 'las religiones son fundamentales para la humanidad, pero si no estuvieran plenas de espiritualidad serán insuficientes, porque es preciso trascender hacia la espiritualidad con la visión de la hermandad humana'.

Brasilia fue elegida sede de este encuentro por su situación geográfica, cercana a la Chapada dos Viadeiros, una región riquísima en metales y minerales que, según los científicos, es la zona que más brilla cuando la Tierra es observada desde el espacio.

La luminosidad de la región, una de las formaciones geológicas más antiguas del mundo, se debe a que atesora las mayores placas de cristales de cuarzo que se conocen.

Esa condición y hasta la creencia de que la zona es visitada por naves de otros planetas ha llevado a miles de personas de medio mundo a residir en pueblos cercanos a Brasilia, como Alto Paraíso, un lugar con reminiscencias hippies y plagado de sectas esotéricas.

Precisamente, los ideales pacifistas del movimiento hippie tendrán un lugar importante en este Foro Espiritual Mundial, que se clausurará el domingo con la firma de una 'Declaración por la Paz Mundial'.

En la programación, además de decenas de conferencias, hay una serie de actividades paralelas, algunas definidas como 'experiencias místicas' y otras más concretas, como cursos de meditación, yoga o de cura con la imposición de manos.

01 diciembre 2006

URGENCIA DE UNA NUEVA MORALIDAD



Por Leonardo Boff
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Los informes sombríos sobre el estado de la Tierra y sobre el futuro desalentador de la especie humana nos sugieren la urgencia de una nueva morlidad. Más y más nos damos cuenta de que esta situación dramática se vincula a la forma insensata y hasta inmoral con la que nos relacionamos con la naturaleza, depredándola sin remordimiento a través de un modo de producción que hace del lucro su única ley y religión. Solamente ahora, cuando la alarma ecológica ha llegado a las páginas de la economía, empiezan los gobiernos y las grandes instituciones internacionales a tomarla en serio. La crisis no viene: ya estamos dentro de ella, y alcanza a millones de personas. Al Gore, en su documental «Una verdad incómoda», nos proporciona los datos. O invertimos ya ahora en la disminución de los gases de efecto invernadero, o en los próximos años tendremos que aplicar más de mil millones de dólares anuales para estabilizar el calentamiento dos grados por encima del actual nivel. O nos vamos a encontrar con catástrofes nunca vistas.

Bien analizadas, estas medidas son apenas paliativas. Parten de un presupuesto equivocado: piesan que limando los dientes del lobo disminuimos su ferocidad... O sea, podríamos continuar con el mismo modelo de producción y consumo, disminuyendo simplemente la dosis. Ese modelo nos condenará a todos, porque se basa en una metafísica falsa, la de que podemos disponer de los recursos como nos venga en gana, y que nuestra relación con la naturaleza es sólo de orden utilitario. Pensamos que estamos por encima de la naturaleza, y contra la naturaleza. Ella se vengará, tal vez expulsándonos definitivamente de su seno, como se expulsa a una célula cancerígena.

Por eso, de poco valen las soluciones técnico-científicas fundadas en aquella metafísica. Necesitamos una ecuación moral que cambie los fines y no sólo los medios de nuestra civilización. He aquí algunos puntos para la nueva moralidad.

En primer lugar, debemos tomar en serio el principio de precaución y de cuidado. O cuidamos de lo que queda de la naturaleza y regeneramos lo que hemos devastado, o nuestro tipo de sociedad tiene los días contados. Además, filosóficamente, el cuidado es la precondición para que surja cualquier ser, y el criterio anterior a toda acción.

En segundo lugar, importa dar centralidad al afecto, a la compasión, al corazón y a la piedad, como principios morales. Eso nos enseñan el budismo en Oriente y Schopenhauer en Occidente. Ambos afirman: «no hagas mal a ningún ser, más bien esfuérzate por ayudar a todos lo más que puedas».

En tercer lugar, urge rescatar el respeto y la veneración ante cada ser, porque representa un valor por sí mismo. Como lo formuló Albert Schweitzer: «ética es la ilimitada veneración ante la vida y el respeto ante cada ser».

En cuarto lugar, se hace necesario asumir la responsabilidad del futuro del planeta y de la vida. Somos los guardianos del ser. Hans Jonas espresó así el principio de responsabilidad: «actúa de tal manera que tus actos no sean destructivos para la vida».

En quinto lugar, en vez de la competición hay que reforzar el principio de cooperación, porque es la ley suprema del universo: todos los seres son interdependientes y se ayudan unos a otros para evolucionar, sin excluir a los más débiles.

Si viviéramos esa nueva-vieja moralidad, cambiaremos los comportamienos de los estados y de las personas para con la naturaleza, y así nos salvaremos. Vale la frase de 1968 en los muros de París: «seamos realistas, exijamos lo imposible».

1 diciembre 2006

25 noviembre 2006

LOS SIETE SABERES NECESARIOS PARA LA EDUCACION DEL FUTURO


por EDGAR MORIN

La educación que queremos. Ciclo de conferencias de la Fundación Santillana


1. Una educación que cure la ceguera del conocimiento.

Todo conocimiento conlleva el riesgo del error y de la ilusión. La educación del futuro debe contar siempre con esa posibilidad. El conocimiento humano es frágil y está expuesto a alucinaciones, a errores de percepción o de juicio, a perturbaciones y ruidos, a la influencia distorsionadora de los afectos, al imprinting de la propia cultura, al conformismo, a la selección meramente sociológica de nuestras ideas, etc.

Se podría pensar, por ejemplo que, despojando de afecto todo conocimiento, eliminamos el riesgo de error. Es cierto que el odio, la amistad o el amor pueden enceguecernos, pero también es cierto que el desarrollo de la inteligencia es inseparable del de la afectividad. La afectividad puede oscurecer el conocimiento pero también puede fortalecerlo.

Se podría también creer que el conocimiento científico garantiza la detección de errores y milita contra la ilusión perceptiva. Pero ninguna teoría científica está inmunizada para siempre contra el error. Incluso hay teorías y doctrinas que protegen con apariencia intelectual sus propios errores.

La primera e ineludible tarea de la educación es enseñar un conocimiento capaz de criticar el propio conocimiento. Debemos enseñar a evitar la doble enajenación: la de nuestra mente por sus ideas y la de las propias ideas por nuestra mente. "Los dioses se nutren de nuestras ideas sobre Dios, pero inmediatamente se tornan despiadadamente exigentes". La búsqueda de la verdad exige reflexibilidad, crítica y corrección de errores. Pero, además, necesitamos una cierta convivencialidad con nuestras ideas y con nuestros mitos. El primer objetivo de la educación del futuro será dotar a los alumnos de la capacidad para detectar y subsanar los errores e ilusiones del conocimiento y, al mismo tiempo, enseñarles a convivir con sus ideas, sin ser destruidos por ellas.

2. Una educación que garantice el conocimiento pertinente

Ante el aluvión de informaciones es necesario discernir cuáles son las informaciones clave. Ante el número ingente de problemas es necesario diferenciar los que son problemas clave. Pero, ¿cómo seleccionar la información, los problemas y los significados pertinentes? Sin duda, desvelando el contexto, lo global, lo multidimensional y la interacción compleja.

Como consecuencia, la educación debe promover una "inteligencia general" apta para referirse al contexto, a lo global, a lo multidimensional y a la interacción compleja de los elementos. Esta inteligencia general se construye a partir de los conocimientos existentes y de la crítica de los mismos. Su configuración fundamental es la capacidad de plantear y de resolver problemas. Para ello, la inteligencia utiliza y combina todas las habilidades particulares. El conocimiento pertinente es siempre y al mismo tiempo general y particular. En este punto, Morin introdujo una "pertinente" distinción entre la racionalización (construcción mental que sólo atiende a lo general) y la racionalidad, que atiende simultáneamente a lo general y a lo particular.

3. Enseñar la condición humana

Una aventura común ha embarcado a todos los humanos de nuestra era. Todos ellos deben reconocerse en su humanidad común y, al mismo tiempo, reconocer la diversidad cultural inherente a todo lo humano. Conocer el ser humano es situarlo en el universo y, al mismo tiempo, separarlo de él. Al igual que cualquier otro conocimiento, el del ser humano también debe ser contextualizado: Quiénes somos es una cuestión inseparable de dónde estamos, de dónde venimos y a dónde vamos.

Lo humano es y se desarrolla en bucles: a) cerebro- mente- cultura; b) razón - afecto - impulso; c) individuo - sociedad -especie. Todo desarrollo verdaderamente humano significa comprender al hombre como conjunto de todos estos bucles y a la humanidad como una y diversa. La unidad y la diversidad son dos perspectivas inseparables fundantes de la educación. La cultura en general no existe sino a través de las culturas. La educación deberá mostrar el destino individual, social, global de todos los humanos y nuestro arraigamiento como ciudadanos de la Tierra. Éste será el núcleo esencial formativo del futuro.

4. Enseñar la identidad terrenal

La historia humana comenzó con una dispersión, una diáspora de todos los humanos hacia regiones que permanecieron durante milenios aisladas, produciendo una enorme diversidad de lenguas, religiones y culturas. En los tiempos modernos se ha producido la revolución tecnológica que permite volver a relacionar estas culturas, volver a unir lo disperso... El europeo medio se encuentra ya en un circuito mundial del confort, circuito que aún está vedado a tres cuartas partes de la humanidad. Es necesario introducir en la educación una noción mundial más poderosa que el desarrollo económico: el desarrollo intelectual, afectivo y moral a escala terrestre.

La perspectiva planetaria es imprescindible en la educación. Pero, no sólo para percibir mejor los problemas, sino para elaborar un auténtico sentimiento de pertenencia a nuestra Tierra considerada como última y primera patria. El término patria incluye referencias etimológicas y afectivas tanto paternales como maternales. En esta perspectiva de relación paterno- materno- filial es en la que se construirá a escala planetaria una misma conciencia antropológica, ecológica, cívica y espiritual. "Hemos tardado demasiado tiempo en percibir nuestra identidad terrenal", dijo Morin citando a Marx ("la historia ha progresado por el lado malo") pero manifestó su esperanza citando en paralelo otra frase, en esta ocasión de Hegel: "La lechuza de la sabiduría siempre emprende su vuelo al atardecer."

5. Enfrentar las incertidumbres

Todas las sociedades creen que la perpetuación de sus modelos se producirá de forma natural. Los siglos pasados siempre creyeron que el futuro se conformaría de acuerdo con sus creencias e instituciones. El Imperio Romano, tan dilatado en el tiempo, es el paradigma de esta seguridad de pervivir. Sin embargo, cayeron, como todos los imperios anteriores y posteriores, el musulmán, el bizantino, el austrohúngaro y el soviético. La cultura occidental dedicó varios siglos a tratar de explicar la caída de Roma y continuó refiriéndose a la época romana como una época ideal que debíamos recuperar. El siglo XX ha derruido totalmente la predictividad del futuro como extrapolación del presente y ha introducido vitalmente la incertidumbre sobre nuestro futuro. La educación debe hacer suyo el principio de incertidumbre, tan válido para la evolución social como la formulación del mismo por Heisenberg para la Física. La historia avanza por atajos y desviaciones y, como pasa en la evolución biológica, todo cambio es fruto de una mutación, a veces de civilización y a veces de barbarie. Todo ello obedece en gran medida al azar o a factores impredecibles.

Pero la incertidumbre no versa sólo sobre el futuro. Existe también la incertidumbre sobre la validez del conocimiento. Y existe sobre todo la incertidumbre derivada de nuestras propias decisiones. Una vez que tomamos una decisión, empieza a funcionar el concepto ecología de la acción, es decir, se desencadena una serie de acciones y reacciones que afectan al sistema global y que no podemos predecir. Nos hemos educado aceptablemente bien en un sistema de certezas, pero nuestra educación para la incertidumbre es deficiente. En el coloquio, respondiendo a un educador que pensaba que las certezas son absolutamente necesarias, Morin matizó y reafirmó su pensamiento: "existen algunos núcleos de certeza, pero son muy reducidos. Navegamos en un océano de incertidumbres en el que hay algunos archipiélagos de certezas, no viceversa."

6. Enseñar la comprensión

La comprensión se ha tornado una necesidad crucial para los humanos. Por eso la educación tiene que abordarla de manera directa y en los dos sentidos: a) la comprensión interpersonal e intergrupal y b) la comprensión a escala planetaria. Morin constató que comunicación no implica comprensión. Ésta última siempre está amenazada por la incomprensión de los códigos éticos de los demás, de sus ritos y costumbres, de sus opciones políticas. A veces confrontamos cosmovisiones incompatibles. Los grandes enemigos de la comprensión son el egoísmo, el etnocentrismo y el sociocentrismo. Enseñar la comprensión significa enseñar a no reducir el ser humano a una o varias de sus cualidades que son múltiples y complejas. Por ejemplo, impide la comprensión marcar a determinados grupos sólo con una etiqueta: sucios, ladrones, intolerantes. Positivamente, Morin ve las posibilidades de mejorar la comprensión mediante: a) la apertura empática hacia los demás y b) la tolerancia hacia las ideas y formas diferentes, mientras no atenten a la dignidad humana.

La verdadera comprensión exige establecer sociedades democráticas, fuera de las cuales no cabe ni tolerancia ni libertad para salir del cierre etnocéntrico. Por eso, la educación del futuro deberá asumir un compromiso sin fisuras por la democracia, porque no cabe una comprensión a escala planetaria entre pueblos y culturas más que en el marco de una democracia abierta.

7. La ética del género humano

Además de las éticas particulares, la enseñanza de una ética válida para todo el género humano es una exigencia de nuestro tiempo. Morin volvió a presentar el bucle individuo - sociedad - especie como base para enseñar la ética venidera.

En el bucle individuo -- sociedad surge el deber ético de enseñar la democracia. Ésta implica consensos y aceptación de reglas democráticas. Pero también necesita diversidades y antagonismos. El contenido ético de la democracia afecta a todos esos niveles. El respeto a la diversidad significa que la democracia no se identifica con la dictadura de la mayoría.

En el bucle individuo - especie Morin fundamenta la necesidad de enseñar la ciudadanía terrestre. La humanidad dejó de ser una noción abstracta y lejana para convertirse en algo concreto y cercano con interacciones y compromisos a escala terrestre.

Palabras finales

Morin dedicó los últimos minutos de su conferencia a postular cambios concretos en el sistema educativo desde la etapa de primaria hasta la universidad: la no fragmentación de los saberes, la reflexión sobre lo que se enseña y la elaboración de un paradigma de relación circular entre las partes y el todo, lo simple y lo complejo. Abogó por lo que él llamó diezmo epistemológico, según el cual las universidades deberían dedicar el diez por ciento de sus presupuestos a financiar la reflexión sobre el valor y la pertinencia de lo que enseñan.

Edgar Morin es Ex director de l'École des Hautes Études en Sciencies Sociales. Paris.