25 julio 2006

LA HORA DE LOS VISIONARIOS


Por Miguel Grinberg*

VIVIMOS UNA ETAPA DE PROFUNDA TRANSFORMACIÓN CULTURAL: ALGUNOS PERCIBEN EL CAOS Y EL BULLICIO DE LA SUPERFICIE, OTROS VISLUMBRAN EL SENTIDO DE LOS CAMBIOS.

Toda época es singular. Pero la nuestra excede los márgenes históricos conocidos porque en ella se superponen dos macro‑tendencias descomunales: el colapso de la civilización del petróleo y el surgimiento de perspectivas espirituales sin precedentes. Tenemos por delante dos epopeyas. Una ecológica, centrada en la preservación de nuestro planeta. Y otra existencial, centrada en el despliegue pleno de nuestra naturaleza evolutiva.


Retrospectivamente, se pueden analizar los matices cruciales de las eras correlativas que hoy identificamos como Antigua, Media y Moderna. Pero hay una diferencia fundamental entre todo eso y lo que desembocó en el pasado siglo XX. Y lo que ahora se nos impone es un fenómeno traumático de aceleración. Lo antiguo conocido se disuelve de modo arrollador, y lo nuevo desconocido se nos impone de manera incontrolable.

Mucha gente sufre esta transición radical como una especie de caos: ciudades atestadas, inseguridad urbana, inestabilidad laboral, catástrofes climáticas, corrupción política y otras calamidades socio‑económicas. Pero al mismo tiempo, otras personas vienen teniendo atisbos de una cosmovisión inédita, según la cual el torbellino de cambio no constituye una amenaza sino el umbral de una realidad donde pueden experimentar liberadores estados de conciencia.

La difusión y la aceptación de múltiples recursos para la exploración de nuestro "espacio interior", en particular una gran variedad de prácticas meditativas, a la par de un inmenso acervo de propuestas referidas a la salud integral, la alimentación natural, la educación transformadora y conocimientos milenarios, ilustran los rumbos de este fenómeno irreversible.

Un ensayo de todo esto se produjo durante la década de los'60, donde se hablaba acerca de la "expansión del área de la conciencia" y donde muchos intro‑exploradores ensayaron el uso de sustancias psico‑activas para adentrarse en zonas que indistintamente se llamaron místicas, esotéricas o mágicas. Con el paso de los años, fueron popularizándose las enseñanzas de muchos maestros y avatares que dieron acceso a conocimientos que hoy están al alcance de cualquiera. Y se logran los mismos resultados con estímulos sonoros.

Los meditadores estamos recuperando la visión espiritual del mundo mediante la activación de órganos de percepción que estuvieron muchos años atrofiados por falta de uso, en particular el llamado "sexto sentido" o intuición. A los antiguos griegos les resultaba usual ver a los seres elementales de la naturaleza y comunicarse telepáticamente con ellos. A esos seres del espíritu los llamaban "dioses". Pero para encarnar la aventura tecnocientífica de occidente, los seres humanos debieron poner a un lado tales dones y se concentraron en el desarrollo de la conciencia intelectual, a expensas de la visión suprasensible.

Al respecto, el sabio George Trevelyan, en su obra Llamado a una Cruzada Superior, expresa que "ha llegado el tiempo de que hagamos la ruptura de vuelta hacia la unidad con aquello a lo que realmente pertenecemos y de lo cual descendimos. Mientras haya bullicio en nuestras mentes e irritación y ansiedad en nuestras emociones, simplemente no podremos oír... Mientras tanto, el mundo está tan perturbado, tan lleno de torbellino y peligros... Pero no debemos temer, ya que la operación purificadora traerá la posibilidad de una nueva edad de oro en este planeta".

Los historiadores afirman que todas las grandes transformaciones culturales son invisibles. Hasta que de pronto, florecen de manera irresistible.


* Escritor y Educador, director del centro de estudios Multiversidad 2, autor de Desarrollo Intuitivo (Mutantia) y Celebración de la Vida Intensa (Deva's). Tomado de revista Uno Mismo, Enero 2006.



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